viernes, 03 de diciembre de 2010

La movida de Wikileaks y la reacción fascista y represora de los Estados Unidos de América no va a marcar un punto de inflexión: lo ha cimentado y lo está levantando ahora mismo. Las cosas van a ser muy distintas, y nos van a quitar desde YA muchas libertades y derechos.

Se está trabajando de firme para no sólo poder seguir engañándonos con impunidad, sino para evitar que podamos contarnos la verdad unos a otros. Wikileaks no es sólo una web que publica documentos que otros han filtrado, la están convirtiendo (no lo era) en un símbolo de lo que la libertad de expresión es.

Mucho tiempo he dicho que antaño, si el pueblo protestaba, se enviaba a las tropas para que lo acallaran a golpes de sable. El pueblo reclamaba cosas que consideraba (son) justas: pan para todos, libertad, poder expresarse libremente. Poco a poco, "los de siempre" descubrieron que si te daban el derecho a expresarte libremente, no tenían por qué ceder en lo demás: "se les va la fuerza por la boca; déjales que griten y opinen".

Y perdieron el miedo al pueblo, porque el pueblo, nosotros, no nos íbamos a levantar. "Eh, podemos expresarnos libremente, hagámoslo". Todo lo demás pasó a ser cosas que reclamabas y, como te dejaban pedirlas y nadie venía con los sables, pues te quedabas contento.

Y "los de siempre", siguieron con sus tejemanejes, sus conjuras, conspiraciones o como quieras llamarlo, para mantenerse en el poder. Nos dicen "estado de derecho", "estado del bienestar", "libertad", "democracia", y se les LLENA LA BOCA con esas mentiras. Porque todo eso son mentiras. ¿Qué es el "estado de derecho"? ¿Lo sabe alguien en realidad? ¿Y el "estado del bienestar"? ¿Lo saben ellos?

Yo sé lo que son, y sé lo que no son. Y lo que no son, es el estado de la civilización en que vivimos. Le ponen música a las vacas para que den mejor leche y lo llaman "estado del bienestar". Les ponen una etiqueta en la oreja, las numeran y las llevan al matadero, y lo llaman "estado de derecho".

Pero no han dejado los sables: siguen siendo necesarios. Imponen sus criterios personales e ideológicos, que no tienen nada que ver -NUNCA- con lo que el pueblo pide y lo que necesita. Se van por las ramas, tiran nuestro dinero (del que viven como reyes) en proyectos absurdos y normas y leyes idiotas, en pataletas, discursos que no tienen nada que ver con lo que realmente hace falta.

Y lo sabemos (o, mejor dicho, lo sospechamos con un altísimo grado de certeza). Pero da igual porque, oye, nos dejan patalear, nos dejan hablar y protestar y con eso ya nos vale para seguir día a día, aguantándoles y dándoles de comer los filetes mientras nosotros roemos los huesos.

Pero llega una gente y empieza a sacar documentos de sus lugares de trabajo (esto puede estar bien o mal, lo discuto en otra ocasión) y a pasarlos a alguien que los puede hacer públicos. Y de repente, el derecho a la libre expresión, a la libertad de prensa, ya no parece algo tan bueno. Una cosa es protestar y patalear y luego despistarte con quién monta el mundial o quién se tira a quién en el programa rosa que sea, y otra muy distinta es empezar a enseñar los trapos sucios que, a un pueblo un poco más estudiado que el que pedía pan para todos, le sirve para que lo que sospechaba con un altísimo grado de certeza, ya no lo sospeche sino que lo SEPA.

Y empieza la operación despiste: esto no va conmigo, sigamos haciendo como si tal cosa que ya se les pasará, vienen las navidades, esto en Enero está superado, y sobre todo:

MATEMOS A WIKILEAKS

Eso es: libertad de expresión la justa. Ahora, si le tocas los cojones a "los de siempre", te callan la boca. Y si para eso hay que hacerte terrorista o saltarse las leyes, se te hace terrorista y se saltan las leyes o se hacen nuevas, que para eso somos los que mandan ¿no?

Ahora, ¿quién tiene la culpa de todo lo que está pasando? ¿Assange? ¿El cabo Manning? ¿Los "Mercados"? ¿Los gobiernos? ¿Los dirigentes? ¿La clase política?

No, la culpa es nuestra. Tuya, que me lees, y yo, que escribo. Y de todos los que no me leen, también. Es culpa nuestra porque llevamos mucho tiempo pataleando y no hacemos nada. Y los que creen que hacen algo, se dispersan dividiendo su atención en centenares de pequeñas iniciativas que son todo humo y espejos y que no van a ningún sitio. Y, al final, en todos sitios, son dos partidos los que gobiernan alternativamente. CON NUESTRO BENEPLÁCITO.

Yo soy un tipejo sin estudios, y no tengo muy claro qué hacer. Empieza, como dice Paco, en lo que puede hacer cada uno, individualmente. Luego, tenemos que hacer que eso cuente. Lo único que hacemos al empujar cada uno en una dirección es no ir a ningún sitio. Tenemos que empezar cada uno por donde estamos. Lo primero, es que tenemos UN voto. Usémoslo. Dale tu voto a quien tú quieras, no te voy a decir cómo hacerlo. Primero, porque no me da la gana, y seguro, porque nadie puede decirte qué hacer con él (los "vota a tal" sobran en las campañas, para mi gusto).

Pero antes de votar, pregúntate: ¿estoy votando a "los de siempre"? ¿Mi voto va a contar o va a ser mi pataleta personal, votando a un partido figurín que no va a contar ni hacer nada?

Porque cuentan con eso: es parte del derecho de la pataleta. Si la población votante se divide en cuatro grupos, dos de esos grupos votan a los dos de siempre, un tercer grupo se reparte entre partiditos que más o menos tienen un empujoncito, y el cuarto grupo, o no vota o vota a opciones que son sólo figurantes, así que NO CUENTAN. Ajá. Si yo voto al Partido Equis, estoy tirando mi voto, y con eso cuentan "los de siempre". De eso viven.


A partir de ahora, las cosas van a cambiar. Todos están revisando frenéticamente sus sistemas de comunicación y teniendo especial cuidado con lo que dicen y cómo lo dicen, por si acaso (por otra parte, espero que en todos esos sitios haya quienes, cansados del mangoneo, estén haciendo acopio de esas cosas que dicen). Y deben estar gestándose muchas leyes que nos harán tragar queramos o no, destinadas a controlar la libertad de expresión.

Inventaron esa libertad de expresión cuando eso significaba que los parroquianos pudieran echar pestes de los gobernantes en los bares y reuniones de amigotes. Pero se les ha escapado de las manos, así que necesitan redefinirlas para mantenerla a raya y que no se SEPA (que se sospeche les da igual) lo que hacen. Y las van a redefinir. Harán que sea legal conectarse remotamente a tu ordenador para controlar qué sitios visitas y con quiénes hablas, y podrán actuar según quieran (lo de preguntarle a un juez antes da lo mismo: al fin y al cabo, los jueces ya son seres todopoderosos que hacen lo que les da la real gana según sus criterios personales, dejando las leyes a un lado. Y a mi propio caso me remito). El criterio para cerrar periódicos o páginas web será simplemente el de "si nos molesta, se cierra", y si no quieren cerrarlas enteras, podrán entrar en las páginas y editarlas. La intimidad será no ya cosa del pasado, sino un privilegio de las castas superiores, que no querrán que sepamos lo que hacen. Y, si aparece otro partido que les empiece a quitar votos, ya idearán algo para quitarlo de en medio, ya. 

Y está claro que escribir, hablar, opinar, no lleva a nada, porque es lo que nos ha traído aquí. La solución pasa por actuar, pero todos a una. Ahora necesitamos seguir a alguien, y el único que ha dado el paso adelante es ese señor que quieren matar o callar.


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