Viernes, 05 de febrero de 2010
Vale, ahora hay más fúmbol, también los viernes, y los lunes, y...

Pero, en aras de dar más espectáculo al deporte "rey", tengo una serie de propuestas para dar más vidilla a los partidos y así revitalizar también el tema de las apuestas y las quinielas:

Los lotopartidos
Además de sus partidos de ida y de vuelta, los equipos se sortean. Es fácil. Coges a los "once titulares" de los dos equipos, y los arrejuntas. Luego, los señores presidentes empiezan a sacar papelitos con números, y los once que saquen, son el equipo con que juegan. "¡Eh, que a mi no me han tocado porteros!". Te jodes.

Capitán de uno, capitán de dos
¿Estás cansado de que te digan que tu equipo sólo vale lo que de gorda tengas la cartera? ¡No hay problema! Coges a los "once titulares", los pones juntos, y se tira una moneda. El entrenador que gane el lanzamiento de la moneda, elige primero. ¡Equipos pobres, pongan un Cristiano Ronaldo en sus filas!

Los partidos como a los cromos
Antes de cada partido, el árbitro, como mano inocente, escoge un jugador al azar de cada equipo. Esos son los jugadores que cada equipo apuesta. El que gane se lleva los dos, y el que pierda, se jode. 

El fúmbol de la sillita
Durante el partido suena música (esta es una favorita de la SGAE). Cuando se para, todos los jugadores deben correr a sus puestos respectivos... en el otro campo (si no, los porteros ganan siempre). El último en llegar, es expulsado.

Cada loco con su tema
Al principio del partido, cada jugador juega en la posición que salga en un sorteo.

Partidos por sorpresa
A los equipos se los convoca de un día para otro, en cualquier hora o momento del día. Las entradas se venden sólo en el momento.

Fumbolista por un día
Se sortea una plaza entre el público asistente. El afortunado ganador de la rifa puede jugar en el equipo que quiera, en la posición que quiera, y no se le puede cambiar si él no pide salir o cae inconsciente o muerto. El equipo debe pagarle la parte proporcional al sueldo del jugador que sustituya (¿cuánto cobra en un día Cristiano?)

Y algunos alicientes para dar vidilla a los partidos

El penalty ruso
Cuando haya que tirar penalty, en vez de uno, se ponen tres balones, iguales sólo en apariencia: uno es una pelota de frágil plástico, rellena de pintura. ¡Risas, diversión y pringue asegurado! El otro, es un balón normal, de reglamento. El tercero es una pelota de acero.

La gallinita ciega
Que los porteros jueguen con los ojos vendados. Podría considerarse la posibilidad de acolchar los palos.

¡Que alguien llame a Nadal!
Se juega con una pelota de tenis.

El campo de minas
El campo está sembrado de minas. Tranquilos, los jugadores son caros, así que las minas son de pintura. Y polvos pica pica.

Pool football
Este requiere un cambio radical, pero la diversión está asegurada. Cada equipo tiene cinco puertas: la de siempre, dos en sus córners y las otras dos, en los laterales del medio campo. Hay quince balones, y cada equipo tiene que marcar siete goles, con sus siete balones. El que saque el balón 8 del campo, pierde.

Quien rompe nuevo, paga viejo
Hay quien dice que si un jugador lesiona a otro, se le sancione por el mismo tiempo que el lesionado no pueda jugar. Además de eso, debería obligársele a costear los gastos médicos del lesionado y a hacerle de chófer si no puede conducir.

Hacienda somos todos
Oye, me parece bien que les suban el IRPF a los fumbolistas, pero... eso son muchos cálculos, y al fin y al cabo, el fumbolista es sólo un currante, sacrificada persona que se gana el sueldo con el sudor de su frent... mpfft... vale, vale. Que paguen los clubes. ¿A tanto la ficha? A tanto de impuestos que pagas. "Oh, ese fumbolista ha costado 70 millones", pues nada, 70 millones pasienda. 

Tiro al pato
Los goles, en vez de marcarlos en la red, hay que marcarlos dando al portero. En los cataplines cuentan doble, y en la cara, triple. 

Partidos temáticos
Los jugadores tienen que jugar disfrazados de algo

Ziiip
El campo, embarrado. O, mejor, fúmbol sobre hielo.

Partidos animados
Se juega normalmente o con cualquiera de las opciones anteriores, pero en el campo se suelta media docena de perrillos. Si alguien le mete una patada o un balonazo a uno, es expulsado. 

Jugar empatando
No quitar posibles prohibiciones, sino expresamente aprobar, autorizar, animar, que los jugadores se vayan de juerga la noche antes de los partidos. Luego, ver qué pasa. 


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