Lunes, 27 de octubre de 2008
El fantasma recorría la vida, pasando sin pasar.

Se atrevía a no atreverse, que no era más que la forma que tenía de consolarse por su cobardía. Se le presentaban opciones, veía las oportunidades, se le dieron en bandeja, pero nunca se decidía a decidirse.

El fantasma era un experto en buscar excusas para no tener que excusarse, en evadir las elecciones y en ir a lo fácil. Invertía una indecente cantidad de tiempo en hacer las cosas rápidamente, para no tener que hacerlas. Si el fantasma tenía que elegir entre dos caminos, siempre elegía no escoger, pasando días, semanas, dando excusas para no decir uno u otro.

El fantasma no vivía en un hombrecillo que no estaba muerto, pero que tampoco estaba vivo. El fantasma pasaba por la vida cabalgando el cuerpo que le había tocado habitar, gestando siempre excusas, creando "etapas complicadas en mi vida", señalando cuándo "el momento no es el adecuado", mirando el reloj, el calendario o el cielo y prometiendo "más adelante", viendo las opciones claras, sabiendo lo que quería y escogiendo tener "que meditarlo".

El hombrecillo pasaba por el mundo, y su alma penaba en vida dentro de su cuerpo.

Un día, el hombrecillo se encontró deslumbrado en medio de la calle, como un conejillo asustado ante los faros de un monstruo luminoso. Y dudó, de nuevo dudó entre seguir o retroceder, y por costumbre, escogió quedarse parado.

El conductor no le vio, y después de tantos años, la inercia tomó la decisión por el hombrecillo, y el fantasma se sintió aliviado de abandonar un mundo de decisiones que dolían.

Es que, saberse incapaz de decidir, duele. Duele mentirse y obligarse a creer las propias mentiras. "Sé cómo soy, lo reconozco y soy sincero". Pero en el fondo se sabía un cobarde. "La valentía es ser capaz de reconocerse cobarde", pero un cobarde valiente sigue siendo un cobarde que no lucha.

Pero pasó que cuando el fantasma que penaba en vida tuvo que decidir si avanzar y seguir adelante o quedarse atrás, no supo decidir, y alguien tomó la decisión por él, de nuevo.

Y siguió penando.
Publicado por MazingEarl @ 7:49 PM  | Mosquitos muertos
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