¿Y para qué envejecer si se puede ser un niño de espíritu?. Yo lo tengo claro: ahora que vivo con la novia en las Alcarrias seré, aún más, como ese irreductible galo que resistirá las acometidas de esos romanos que me quieren "civilizar" y abrumar con las lanzas de las obligaciones.
Tengo mi cuartito friki a donde me puedo escapar cuando quiera evadirme un rato :).
Saluditos,
Littlebob.