sábado, 05 de abril de 2008
"De vértigo". Ha salido la expresión en uno de los comentarios y, la verdad, sí que me esperaba que me cayera encima ese tipo de sensación, pero no.

Me esperaba sentirme perdido y desorientado. Eufórico, desde luego. Pero también asustado, amedrentado, y no se me ocurren más sinónimos para "acojonado y hecho un lío".

Aún no me siento así, al menos.

Sí, hay dudas, las típicas. Hablamos de nombres. Lo decides, y luego resulta que en realidad no lo tienes decidido, y piensas más, y más, y surgen personas que se llaman así y no quieres ese nombre porque la persona te cae mal, o porque el nombre está de moda, o porque algún familiar ya lo tiene cogido, o porque resulta que ese nombre está tres veces en una familia y otras tres o cuatro en la otra, o porque...

Al final, el único nombre sin coger va a ser Fanta Naranja si es niña o Fanta Limón si es niño. Queremos un nombre con tantos requisitos...

Y es que vienen sin instrucciones. Yo no me leo nunca los manuales. Instalo las cosas sin leerlos, y paso de las instrucciones de montaje.

Tengo un cajoncito lleno de piezas sobrantes de muebles de Ikea...

Pero, para lo único que sí me parece que voy a necesitar un manual, resulta que viene sin él. Ahí sí me asaltan dudas. ¡Estoy hasta buscando en San Google cosas de estas! Yo, que siempre contesto a todo como si lo supiera, lo sepa o no, estoy buscando en la Red. Y acabaré comprando revistas de esas para prepapás...

¿Es como en las películas? Rollo náuseas, mareos, cambios de humor... ¿ANTOJOS? ¿Y cuando llegue el momento hay que salir escopetados a la clínica o hay tiempo? ¿Se va con tiempo?

¿Y luego? ¿Si es la hora de comer y está sobando hay que despertarle o esperar a que llore? ¿Y si no llora? ¿Y cómo sabes cuándo es la hora de comer? ¿Te dan un folleto cuando te vas a casa? ¿Y qué hay que hacer cuando llora? ¿Y por qué llorará?

¿Le gustará el ejército de enanos que le estoy haciendo?

miércoles, 02 de abril de 2008
Algo más de mes y medio más tarde, retornando.

Estas cosas que yo llamo "ciberestrados" y la gente normal llama "blogs", que tan de moda se han puesto ya para todo y que -me parece a mí- ya no son lo que eran, a veces quedan dejados de lado. En ocasiones (veo muertos... tiene años la broma, y aún sigo pensando "veo muertos" cuando se lee/escribe/dice "en ocasiones")... decía que, en ocasiones (veo muertos... dammit!) pasa porque no tienes nada que contar, porque no te pasa nada interesante, porque te invade el desánimo, porque no encuentras motivos para escribir, porque te da pereza, por pura vagancia, porque no tienes cosas tristes que contar, o porque, de repente, te has liberado de lo que te hacía escribir.

Escribir.

Yo usaba el blog, el ciberestrado, para aullar al cielo, para dar mis razones por las que no me gustaban las cosas que del mundo no me gustaban, para dar forma a mis sueños y a mis pesadillas, cambiarles el nombre y llamarlos "relatos". Ahora me gusta más pensar en ellos como crónicas de un mundo que existe en otro sitio.

Ahora hace mucho que no publico nada aquí, ni cuento nada, ni protesto. Y han pasado cosas, muchísimas. Y siempre, casi cada día, he pensado qué podía opinar aquí sobre muchas cosas. He escrito cuentos en mi mente, que no he contado a nadie. He tecleado otros muchos que luego he borrado, porque ya los había contado a quien quería leerlos.

No sé lo que haré a partir de ahora, pero el pasado Febrero quise volver, y se ha demostrado algo puntual. Pero no he dejado de querer volver. Y saber que nadie lo lee me da más ganas de volver. Es seguir gritando al mundo que hay mosquitos muertos por todas partes.

Así que no, no he dejado de escribir. Lo que he dejado es de contar lo que escribo.

Y, luego, de repente, pasa algo, te pasa algo, y quieres contarlo al mundo.

Lo que me pasa es que estoy, como se dice en fino, henchido de felicidad. No quepo ("se dice quepo" "a la orden, mi quepo") en mí de gozo y el futuro se presenta incierto, pero lleno.

Ayer -lo habría contado antes, pero es que: a) total, nadie lee esto, y b) no he podido dormir y ha sido un periodo de meditación- recibí una noticia esperada desde hace mucho tiempo.

C, B, A.

Queda mucho tiempo por delante, queda que todo salga bien (me asusta decirlo), queda saber si soy apto para el puesto, quedan muchas cosas, pruebas, alegrías, tristezas...

Me gustaría que leyera esto dentro de unos años y supiera que, el de ayer, día uno de Abril de 2008, fue el mejor día de mi vida hasta ahora, el más feliz y lleno de ilusión y esperanza. Me gustaría que supiera que, desde ya, es a quien más queremos en el mundo.

Voy a ser padre.