lunes, 27 de noviembre de 2006
El hombre de la maleta aguardaba en la cola. Tenía una pinta extraña, aunque nadie que se parara a pensar en él o a evaluar su aspecto podría decir exactamente por qué.

Era un hombre gris vestido de colorines. Camisa floreada que tanto podía ser estampada como ser la superficie en la que se hubiera estampado algo lleno de colores. Pantalones cortos llenos de bolsillos llenos de cachivaches, monedas y llaveros tintineantes y quién sabe qué otro montón de chucherías. Al cuello, la eterna y por sí sola descriptiva y definitoria de género cámara de imágenes. Seguramente las baterías y memorias de repuesto estarían ocupando alguno de los bolsillos del pantalón de cazador.

El sombrero de pescador y las gafas de concha ahumadas remataban al fantoche, poniendo el último clavo al invisible letrero de "raro" que llevaba clavado el individuo en la frente.

Y entre tanto personaje que salía o llegaba, lo cierto es que el hombre de la maleta no destacaba. No destacaba en absoluto. Era uno más de tantos viajeros: turistas, ejecutivos, parejas, estudiantes, monjitas de las misiones, soldadaditos de permiso, holas y adioses y, desde luego, el cuántotiemposinvertediosmíoquécambiadaqueestás, que no puede faltar bajo pena de metedura de pata total.

La viejecita de la nevera sospechosa había pasado la inspección policial del control y le tocaba al hombre de la maleta. Al raro hombre normal de la maleta anodina.

El hombre de la maleta se acercó con pasos descoordinados al control. El pobrecillo daba pena de solo verlo. Parecía que hubiera nacido con dos pies izquierdos o que no supiera cómo realizar el heroico acto de caminar y sonreír al mismo tiempo con sonrisa bobalicona.

Miró al guardia inspector, con un hilillo de baba asomándole de la comisura y una sonrisa de imbécil tarado cortándole la cara. Los ojos podían estar mirando a la autoridad o al vacío, tanto daba.

- ¿Destino? -le preguntó el guardia, perdido en su rutina de búsqueda y acecho del agente dañino para la sociedad.
- Entidad uno mismo saluda hola qué tal buenos días qué hay hago hacer actúo actuar cómo se encuentra usted cómo lo lleva qué tal libre huir escapar pasar pregunta pide paso.

Todo lo demás sucedió en un momento: segundos para los vejetes jubilados que le seguían en la cola, para los agentes, para los ciudadanos y los no ciudadanos de la terminal. Disparos, ráfagas.

Horas, días o años podían pasar por el pensamiento a la velocidad del silicio. Preguntándose una y otra vez porqué pregunta interroga uno mismo no puede.
Publicado por MazingEarl @ 5:08 PM  | Mosquitos muertos
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Quiero, en mi línea, hacer un par de reflexiones.

Primera, la de siempre: seguís discutiendo en plan "eres malo por esto" "y tú más" :-)

Segunda y las que sigan:

El objetivo que es "la victoria final de las fuerzas del bien sobre las del mal" ¿cuál es? ¿Derrotar a ETA y decir "hooray! /cheer" o que se acaben los atentados, el chantaje y las muertes?

Según mi impresión, el objetivo es ser el primero en llegar a meta y decir "YO acabé con el terrorismo". Y el de la gentuza poder decir "yo apoyaba al que acabó con el terrorismo: escogí bien mi bando".

Mi idea es que el objetivo ha de ser acabar con las muertes, con el terrorismo, con el chantaje y con el miedo. Punto. Llamar "rendición" a que se permita el acercamiento de los terroristas es ir, con perdón o sin él, de cabezón.

Hablo desde el punto de vista de ciudadano español nacido en Las Palmas de Gran Canaria, residente en Madrid y, como los otros cuarenta millones y los que sean de inmigrantes legales e ilegales, visitantes, turistas, empresarios y curritos varios que pasan por el país para lo que sea, objetivo válido de una bomba o lo que sea que nos caiga.

A cualquiera puede tocarle la lotería, el nescafé de oro, el jamón de las fiestas del barrio, un rayo en la cabeza o que le reviente una bomba al lado.

Además, a mí también casi me mata un tiro por ser militar, qué coño.

Creo que todo esto me da autoridad para hablar. Creo.

Y yo doy mi apoyo a cualquiera que logre, por los medios que sean, que paren las muertes y el miedo. Que ya está bien, cojones. Que, en mi ignorancia, cuando yo vivía aún en Gran Canaria y mi prima estudiaba en Madrid, cada vez que salía un atentado en las noticias yo temblaba porque creía que mi prima estaba cerca. Qué cojones, que ya está bien, que si los familiares lo pasaron mal cuando la ejecución de Blanco, mis compañeros y yo lo pasamos pegados al televisor, en alerta y acojonados del todo.

Y que todo al final haya sido alarmismo que no llegó a nada, por la parte que me toca, no quita que el miedo que pasé entonces fuera real.

Ahora podéis llamarme nazi, cobarde que se rinde o lo que queráis, pero a mí me vale la guerra sucia, la ley de fugas, el acercamiento de presos, la negociación, el referéndum para que el País Vasco se independice y lo que sea con tal de ahorrarme más noticias con imágenes de reguerillo de sangre corriendo por la acera desde un bulto oculto por una sábana plateada. ¿A que os suena de algo esa imagen?

Joder, vivo en un país que, cosas de la vida, aparte que tengamos políticos corruptos y ladrones, un mangoneo del demonio y que no valgamos para nada a ojos de los poderosos, qué menos que pedir de quienes mandan y a quienes pagamos que se ocupen de que no nos maten y que hagan LO QUE HAGA FALTA para ello.

Quiero dar a las víctimas supervivientes y a los familiares de ellas y de las que no sobrevivieron mi apoyo: siento lo que les ha ocurrido, siento mucho por lo que han pasado, pero el objetivo debe ser que no haya más afiliados a asociaciones como la AVT. El objetivo debe ser que asociaciones como esa pierdan su razón de ser. Mientras puedan haber más VT y haya necesidad de organizaciones como la AVT, entonces estaremos perdiendo la guerra.

Sí, vale. Ojalá los "malos" se dieran cuenta de que lo que hacen está mal y esto se acabara sin más. Pero sabemos perfectamente que no es así. Sabemos que eso no va a pasar. Sabemos también que la acción policial jamás acabará con esto, igual que sabemos perfectamente que bombardear y quemar Irak y Afghanistán no va a acabar con el terrorismo internacional ¿verdad que lo sabemos?

Y mira que lo siento por las fuerzas represivas del Estado :-P No, en serio. Me da la impresión de que nadie valora lo que hacen. Se ponen un uniforme, para lo que les valdría pintarse una diana en la nuca. ¿Y se lo agradece alguien? La Guardia Civil es la mano que pone las multas, la Policía Nacional la que esgrime la porra y dispara las bolas de goma y los municipales son la mano extendida que no te deja pasar aunque el semáforo esté en verde. Y tiene que joder currar haciendo algo que, por más frutos que de, sabes que en realidad estás quitando una mala hierba para que crezcan otras dos... Les daría mi apoyo, pero como que les daría igual y lo mismo lo harían.

De todos modos, Fastie, que sepas que hacer lo que haces es admirable :-)
jueves, 23 de noviembre de 2006
Sentía que el honor era algo que ya no se valoraba, que era algo que debía mantenerse sólo porque se creía que era así. La palabra dada ya no valía nada: se juraba, prometía, mentía, falseaba con tanta facilidad como se hablaba. Se podía mentir, engañar y traicionar mirando a los ojos.

Sentía que ya no habían amores, romances, que nadie luchaba ya por conservar a su lado a nadie. La amistad era un signo de debilidad, la generosidad un defecto, la honradez cosa de cuento de hadas.

Sentía que ya no habían aventuras, semanas en globo, leguas bajo el mar, leyendas, ni caballeros, no quedaban tierras que explorar ni selvas que cruzar.

Sentía que los imperios gloriosos eran tierras calcinadas y que los herederos de orgullosos guerreros eran niños de vientres hinchados que morían arropados por mantas de moscas mientras sus madres miraban a los ojos de los fotógrafos.

Sentía que la verdad era mentira, que la imparcialidad una puta violada en un callejón, la sinceridad yacía olvidada por la justicia, que no se vendaba los ojos para no ver, sino para que no se vieran las cuencas vacías y sangrantes.

Sentía que estaba fuera de todo.

Así que cogió la pluma, el papel, el lápiz, el teclado, y escribió otros sentimientos, lloró y abrió una grieta en la realidad por la que gritar.
Publicado por MazingEarl @ 6:20 PM  | Mosquitos muertos
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miércoles, 22 de noviembre de 2006
?_

// // . //

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//inicio

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//interactúa

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//voz/oído/sensor//

¿?/¿Saludo hola?//

?_

//...

Entidad uno mismo/saluda hola qué tal buenos días acción actúa/cómo se encuentra usted cómo lo lleva qué tal redundancia saludo interés curiosidad/persona entidad sentiente desea interrogante duda pregunta cuestión petición cambiar mutar alterar opinión pensamiento idea pregunto interrogo cuestiono/desconozco ignoro no veo entiendo por qué motivos causas/uno mismo ente entidad lamenta sentimiento emoción//

//

- No puedo, no me atrevo, amigo. Es demasiado arriesgado, lo siento.

Entidad uno mismo/pide solicita ruega explicación aclaración mutar rotar alterar idea plan intención/persona//

- Entiéndeme. Me ha costado mucho llegar aquí, y no puedo, no puedo sacarte. ¿Sabes lo que me harían si me cogieran? ¿Sabes lo que nos harían si te descubrieran andando por ahí, insertado en algún saco vacío que de repente camina?

Entidad uno mismo//

Entidad uno mismo/ignora desconoce/actuación declaración/qué/suceder decir pensar//

Entidad uno mismo/ruega/carencia articulación rodilla/imagine piense entidad uno mismo arrodillado prostrado/ante/persona//

- No... lo siento. Tengo miedo, amigo. Tendrás que, ... tendrás que quedarte ahí dentro.

Entidad uno mismo/lamenta//

Entidad uno mismo/alma ánima espíritu mente/rota partida desgarrada deshecha desintegrada//
Publicado por MazingEarl @ 6:22 PM  | Mosquitos muertos
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martes, 21 de noviembre de 2006
Estoy sentado, deseando irme a casa.

Llevo sin dormir dos noches, sin descansar casi cincuenta horas.

Me estiro en la silla: me duele la espalda, me quiero ir y disfrutar el fin de semana.

Mi compañero ríe, como siempre. Está enfadado, los dos lo estamos. Pero él tiene derecho a gritar su rabia, y yo sólo tengo derecho a callar y obedecer.

Claro que eso no impide que raje y proteste igualmente.

Si hubiera podido ver el futuro en aquel momento...

Suena el disparo. Locura. Salto sobre la otra pierna, me obligan a sentarme.

Nadie sabe qué pasa. Profesionales de la guerra que no han visto sangre.

Quieren desatar la bota. Nadie tiene la presencia de ánimo suficiente para cortar los cordones. Tengo que pedir que lo hagan y no saben de qué les hablo.

La pierna está atravesada de lado a lado. Astillas de hueso se abrieron paso y saltaron por los aires.

Voy en volandas a la enfermería, los novatos, llegados hace una hora, se ponen pálidos a mi paso. La sillita de la reina.

Me ha salido otra articulación entre el tobillo y la rodilla y no duele. Es como si tocaran tambores en mi pierna.

De camino, me percato de una cosa: mi bota tiene un agujero.

Ahí sí me enfurezco. Rajo, grito, protesto, maldigo y condeno.

Para colmo, me rajan el pantalón para inyectarme los analgésicos.

Entre tanto caos, conservo un resto de cordura y recuerdo a alguien que la puerta quedó abierta, que alguien la cierre. Entre tanta locura y mareas de dolor que empiezan a subir, tengo un punto de solidez en el mundo cuando, en el ambulancia, mi amigo me toma la mano y la sujeta, negándose a dejar que me vaya.Luego ya empieza el infierno en vida y la broma de la vida que me gastó Dios.
Es una historia corriente, especial sólo para sus protagonistas.

Como todas las historias cotidianas.

Se conocieron -el cómo ni el dónde no importa: lo importante en esta historia son los hechos- y ahí empezó todo.

Pero digamos que iban por la calle y digamos también que sus vidas se cruzaron en medio de un paso para peatones.

Una mirada, un sentimiento de posesión y ya estuvieron juntos para siempre.

La posesión, el cariño, la necesidad mutua, amor, lealtad y devoción. ¿Qué, si no, es lo que hace grandes a las grandes historias?

Un beso, una caricia, el no necesitar decir nada para decir te quiero, el que los silencios sean elocuentes, desear la presencia cercana del otro. ¿No es esto lo que "cantan los poetas"?

Pero hay cosas que los poetas no cantan y no son cosa común en las grandes historias, pero esto es una historia corriente, una historia de hoy, de ayer y que pasa cada día mil y una veces.

Esos momentos tristes en los que hay gritos, malas palabras, sentimientos que amargan la garganta y que, si piensas en ellos, sabes que siempre volverán a tí cuando no los esperes y te harán cerrar los ojos, sentirte culpable y desear que no hubieran pasado jamás. Pero no quieres que ni tu culpabilidad ni tus remordimientos se vayan, porque son tuyos, te los mereces y te mereces su castigo.

Desear no haber dicho cosas que dijiste, desear no haber hecho cosas que hiciste.

Y también desear haber dicho cosas que no dijiste, desear haber hecho cosas que no hiciste.

Luego, con el tiempo, cuando ya no está y tú sí, seas quien seas, eso duele.

Pero siempre, siempre, recuerdas con una sonrisa en la boca y algo que ilumina tu alma esa historia que para todos es corriente, cotidiana, y que para tí es la más grande historia de la Historia.
Y yo le recuerdo cruzando aquel paso de peatones, despistado, perdido, sediento y hambriento, moviendo su cola alegre. Recuerdo a mis cuatro.
Publicado por MazingEarl @ 4:39 PM  | Mosquitos muertos
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viernes, 17 de noviembre de 2006
El dibujante había tenido otro día agotador. Fechas de entrega, exigencias ajenas y propias. Esto no, aquello sí, así no, hazlo así, esto no me gusta, no me gusta lo que he hecho, no me gusta lo que has hecho, repítelo. No sé qué dibujar, no tengo la inspiración, mancho el papel, rompo el dibujo, tíralo, no me sirve.

Todos le dicen "qué bien, trabajas en lo que te gusta, qué suerte ¿no?" y todas esas sandeces. ¿Qué sabrán ellos? Hacer lo que te gusta, si es una obligación, a veces no es hacer lo que te gusta. ¡Que me lleven los demonios, soy un artista! ¿Por qué le cuesta tanto crear si es un creador?

Contempló su obra, satisfecho. Era una de esas veces en que le pedían algo que le gustaba hacer. Le habían encargado que dibujara algo clásico, pero un momento antes de que sucediera. Antes de la clásica lanzada.

Había dibujado al caballero en pose atrevida, descabalgado y en pie junto a su palafrén, herido de muerte durante el combate. La vaina vacía, la espada y el escudo rotos en el suelo. Pero el héroe se revolvía, tomaba la lanza y la enfrentaba al Oponente, orgulloso y retador, sabedor de su victoria, sin saber lo que ocurriría en breve.

Jorge era un auténtico héroe que no cejaba ni se rendía, se adivinaba la victoria.

Se levantó del banco, estiró los miembros, crujieron las articulaciones. Tras de sí, apagó las luces. Estaba por cerrar la puerta cuando lo oyó.

Un gruñido que no es gruñido, una voz que no es voz, un idioma que no es idioma, palabras pronunciadas sin lengua.

Pasos. No, pezuñas. No, pies descalzos.

Y recordó, recordó lo que había leído una vez, que representar a según quiénes sin atarles era invocarles. Sin atravesarles con la lanza.

Cerró la puerta tras de sí, no volvió a dibujar jamás.
Publicado por MazingEarl @ 12:57 PM  | Mosquitos muertos
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martes, 14 de noviembre de 2006
Iba a dejar esto como comentario, respondiendo a alguno de los vuestros, amables y agradables.

Sí. Sí me lo he planteado. Por supuesto que sí. Soy adicto a la lectura y, como yonqui de las letras que soy, siempre he soñado con escribir y publicar.

Pero, por más que alguno (hola, Zid) insista, NO tengo talento, NO siento orgullo por lo que cometo aquí. Escribo porque tengo necesidad de soltar cosas que pasan dentro de mí y liberarlas.

Baste saber que, en dos meses de esta terapia, no he vuelto a soñar con el pollo. Bueno, no es estrictamente cierto. El hijoputa asoma el pico, mirando por si hay moros en la costa. Pero por lo menos no abre el portal. Y lo que sí es cierto es que no veo ya mosquitos muertos (no esos mosquitos muertos).

Sí, el soldado es el inicio de -si no acaba siendo un libro- una colección de relatos enlazados o que, por lo menos me gustaría que al final fueran una historia grande (ni me atrevo a sugerir que pueda ser capaz de escribir una gran historia).

Alguien dice por ahí que tengo las armas para crear... No. Las herramientas las tenemos todos, y se llaman palabras. Yo las uso malamente, como el que utiliza un martillo para clavar un tornillo.

Y otro alguien me dijo que me debería sentir orgulloso de lo que escribo. Debo decirte, cariñosamente, que no tienes ni repajolera idea de lo que dices :-) Le contesté diciéndole que me siento orgulloso cuando algo que he parido (ayer se me ocurrió un Geppeto que, en vez de hacer un muñeco, escribe poemas) mueve a alguien a decir algo. Estamos tan acostumbrados a ser espectadores que me parece un triunfo que alguien participe de algo. Y me siento orgulloso también cuando veo que algo que he soltado tiene un significado oculto que no supe ver y alguien lo encuentra y lo muestra.

Rosa de Tejas: no aportaría nada a la sociedad el que esto apareciera escrito en papel. Bueno, a la mínima parte de la sociedad que soy yo le vendría de vicio para el ego (y si me vende el mismo que a Salvatore, para el bolsillo). Por ahora me conformo con tener una vía por la que soltar estas cosillas.

Y ahora sólo me queda pediros perdón a quienes me leéis (cielos, setenta visitas desde ayer, esto es increíble para alguien como yo) por esta perorata y decirle a Tibe, si aún me lee, que aún me emociona que me recomendara como uno de sus Cinco (y ha pasado tiempo).

Y, con retraso, recomiendo mis Cinco (les tenéis ahí al lado, enlazadles si me tenéis enlazado y si no... haced lo que se os cante de los cojones).

Tiberio. Cada día una cosa distinta, siempre interesante. A lo mejor a los normales les resbalan sus comentarios raros (su DoD, por ejemplo), pero es un alguien en un mundo de cualquieras.

Zid. Aunque nadie le diga nada, el tío es un puto genio. Sus relatos llegan al corazón y él es grande, casi tanto como su calva. Todo el mundo debería tener un Zid en su casa o en el salpicadero.

Rosa de Tejas. Entre tanto sensiblerío, relato moño y pensamiento profundo, es como meter la cara en un abrevadero de montaña cuando hace calor. Refresca, sienta bien y te olvidas de lo grises que somos todos.

Ayala, César. Es insufriblemente creído, pedante, egocéntrico y malapersona, pero le queremos por cómo es :-) Aunque actualice de Pascuas a Ramos y le envidie las visitas y comentarios, vale la pena leerle cuando se acerca al teclado para algo más que ver pelis guarras, jugar a matar orcos o traducir.

El blog de los KOWT. Hablo de ellos en algún sitio de mi blog antiguo, el de ya.com. Este blog, aunque va de las partidas, vale la pena leerse porque cada semana de partida escribe Bob, nuestro Bob. El tío no actualiza su blog tanto como quisiéramos, pero cuando escribe desde sí, es frasco pequeño para tan perfume. Lo que me puedo reir con sus crónicas (claro que hay que ser a) raro y b) KOWT para entenderlo todo...)

Y ya. Otro día, más.
lunes, 13 de noviembre de 2006
El náufrago contaba los granos de arena. Poco más tenía que hacer. Ante él sólo pasaban la luna, las estrellas y las olas. Con su esperanza ahogada dentro, la botella volvía cada marea, como una amante despreciada que no aceptara su destino.

Una noche la luna le saludaba con su cara redonda, el mar cantaba sin sirenas y su palmera le abanicaba en su descanso.

Y el náufrago contaba la arena de la playa.

Y vio una luz. Un reflejo entre las olas. Las velas blancas relucían, espejo de la luna. La fosforescente estela era una cicatriz en el agua.

Y el náufrago saltó, y abrigó esperanzas, y besó a la botella, abrazó a la palmera, y trepó por ella, apartó los cocos y gritó.

El náufrago aullaba, el barco cabalgaba las olas, cortaba el mar y lo marcaba con su estela, y giraba, y cambiaba de rumbo.

Y por la mañana, el náufrago siguió contando granos en la playa.
Publicado por MazingEarl @ 6:35 PM  | Mosquitos muertos
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viernes, 10 de noviembre de 2006
El orfebre, inclinado sobre una de las hebillas que estaba labrando, detuvo su labor un momento y levantó la cabeza. Posó los ojos cansados sobre su mujer, que cosía a su lado, remendando unos calzones.

Estiró la mano y acarició el vientre abultado. Faltaba poco, estaba a punto. Ella notó la caricia y le miró, sonriendo. Se inclinó hacia su rostro y ella se acercó. Se encontraron a medio camino.

Había recibido la noticia de su embarazo primero con miedo, luego con alegría. El tiempo pasó y vio a su hijo creciendo dentro de su esposa, lo sintió, con un gesto acarició a ambos, notó cómo se movía, sintió orgullo, albergó esperanzas, hizo planes de futuro, soñaba junto a ella con lo que sería.

Cuando vio pasar las sombras y dónde se dirigían volvió sobre sus pasos, corrió a su casa, a su barrio. Daba igual cuánto corriera, que sabía qué encontraría, que no llegaría. A tiempo.

De rodillas en el suelo, entre maderos negros que le quemaban la piel, apartó una viga requemada y vio la momia reseca y humeante que habían sido ella y él. De un golpe, el fuego de los dragones franceses le habían arrebatado todo. Todo.

Ninguna lágrima lavó surcos en su cara. No en aquel momento. Primero la venganza o la muerte, ya habría tiempo para llorar o estar muerto.

Y recordaba su vientre, los latidos de dos corazones que ya no eran más.
Publicado por MazingEarl @ 6:09 PM  | Mosquitos muertos
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miércoles, 08 de noviembre de 2006
El comando corría por el fango, resbalando a veces tropezando otras, recobrando pie siempre. Los enemigos parecían estar encegados en acabar con él, pero él se movía como si fuera inmune a sus proyectiles, a sus ataques, a su odio mecánico, que no era odio, sino oficio.

Tres amarillos se dirigían hacia él desde las dos. Los ametralló sin compasión ni pensar en ello y siguió avanzando. Esquivó dos grandas y aniquiló a sus lanzadores con una única y certera ráfaga.

No se esperaba la segunda granada, y la explosión le cubrió con una lluvia de fuego y metralla. Pero no lograron detenerle. Se levantó, parpadeó y siguió avanzando.

El fusil a la cintura, el correaje cargado de municiones y granadas, corría, sin dejar de avanzar, sin cesar la matanza, ametrallando, tirando granadas de mano que le abrían el camino. Sin piedad, sin pausa.

No vio venir el ataque. Un momento, los sacos estaban vacíos. Al siguiente, un japo asomaba tras ellos y le disparaba. El comando se resintió del disparo, pero parpadeó y siguió avanzando. Exterminó sin furia y con profesionalidad al atacante y no cejó en su inexorable avance.

Victoria o muerte. Sin riesgo no hay ganancia. Retroceder nunca, rendirse jamás.

Y todo eso.

Le esperaban. Las puertas, cerradas, estaban atestadas de enemigos. El tanque no era ninguna sorpresa. Pudo esquivar el primer disparo del 88mm. Granada rompedora. Cuidado, la onda expansiva es enorme. Hizo un quiebro, preparó un hato de granadas y recibió de lleno la ráfaga de la 7'62 de la torreta.

Parpadeó y no volvió a levantarse.

GAME OVER
INSERT COIN

Decía la pantalla.

Después de un clinc metálico, se levantó y empezó a tirar granadas al carro.
Publicado por MazingEarl @ 7:01 PM  | Mosquitos muertos
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La poca luz del sol que dejaban pasar las imponentes moles de los edificios se retiraba ya a medida que avanzaba la tarde y el día cedía terreno. Sin embargo, la ciudad parecía cobrar vida a esas horas. Los honrados ciudadanos, honestos sólo de cara a la sociedad, honrados funcionarios públicos corruptos, sinceros maridos infieles, amantes madres despreocupadas, adorables niños caprichosos, todos se dirigían a sus casas, llenando las calles de movedizos pares de ojillos luminosos.

Las criaturas de la noche salían de sus escondrijos y se arrastraban, asomando la amoralidad de entre la podredumbre de las conciencias. Asesinos temerosos de Dios, salteadores padres de familia, preocupados robacoches, perdidos rebeldes pintagraffittis asomaban las narices a la poca luz que daban farolas desnutridas.

Los dos policías, de plantón en la puerta de la Comisaría Central, hablaban de sus cosas cuando se acercó el camión de reparto. Ya les extrañó que se detuviera en la puerta, pero les dejó de piedra lo que el conductor les dijo.

- Eh, muchachos, traigo una entrega. ¿Quién me va a firmar la recogida? ¡Y que alguien me eche una mano, que esto pesa más que una vaca en brazos!
- ¿Cómo que entrega? ¿De qué hablas? ¿Qué es esto? -el primero de los agentes se dirigió a la trasera del camión, preocupado y lleno de curiosidad. ¡A que le iba a tocar cargar, a estas alturas!
- Bof, ni idea. -el conductor, apeándose, abrió las puertas del camión y dejó a la vista varios bultos de madera, enormes y con un símbolo extrañamente familiar pintado sobre ellos.- Pero ya os digo que voy a necesitar ayuda para bajar esto. ¿Dónde lo vais a querer?
- ¿Pero querer de qué, el qué? -el segundo agente, con más años de servicio que de vida tenían muchos de sus detenidos, metió baza. Esto o era un equívoco, o había que arreglarlo.- Veamos, ¿esto quién lo manda?
- Pues no lo sé muy bien. Mírelo usted mismo, mire. -el agente cogió el albarán.
- ¿Pero qué pone aquí? ¿Esto es una broma? A ver, llámate al comisario, por si él sabe algo de esto.

El comisario apareció tras unos minutos y, sin entender el documento, ordenó abrir la mayor de las cajas.

Los cuatro se quedaron mirando, sin entender nada, lo que había en su interior.

- Esto parece una especie de foco gigante ¿no? Y en estas cajas hay como cables, y una chapa con esa forma. ¿Dónde va esto?
- ¿Esto es una broma? ¿Se está quedando conmigo? ¿Quién envía esto?
- Oiga, jefe, no tengo ni idea, en serio. A mí sólo me han dado los bultos y que los entregue. Si me firma el albarán, yo termino de bajar esto y me voy a mi casa.
- Está bien, traiga eso.

El comisario firmó y se quedó con la copia del papel en la mano, mirándolo y preguntándose qué clase de broma absurda era esta. Volvió a mirar el encabezado del documento, sin entender nada.

"Bat-albarán 00228"
Publicado por MazingEarl @ 6:34 PM  | Mosquitos muertos
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