Iba a dejar esto como comentario, respondiendo a alguno de los vuestros, amables y agradables.
Sí. Sí me lo he planteado. Por supuesto que sí. Soy adicto a la lectura y, como yonqui de las letras que soy, siempre he soñado con escribir y publicar.
Pero, por más que alguno (hola, Zid) insista, NO tengo talento, NO siento orgullo por lo que cometo aquí. Escribo porque tengo necesidad de soltar cosas que pasan dentro de mí y liberarlas.
Baste saber que, en dos meses de esta terapia, no he vuelto a soñar con el pollo. Bueno, no es estrictamente cierto. El hijoputa asoma el pico, mirando por si hay moros en la costa. Pero por lo menos no abre el portal. Y lo que sí es cierto es que no veo ya mosquitos muertos (no esos mosquitos muertos).
Sí, el soldado es el inicio de -si no acaba siendo un libro- una colección de relatos enlazados o que, por lo menos me gustaría que al final fueran una historia grande (ni me atrevo a sugerir que pueda ser capaz de escribir una gran historia).
Alguien dice por ahí que tengo las armas para crear... No. Las herramientas las tenemos todos, y se llaman palabras. Yo las uso malamente, como el que utiliza un martillo para clavar un tornillo.
Y otro alguien me dijo que me debería sentir orgulloso de lo que escribo. Debo decirte, cariñosamente, que no tienes ni repajolera idea de lo que dices :-) Le contesté diciéndole que me siento orgulloso cuando algo que he parido (ayer se me ocurrió un Geppeto que, en vez de hacer un muñeco, escribe poemas) mueve a alguien a decir algo. Estamos tan acostumbrados a ser espectadores que me parece un triunfo que alguien participe de algo. Y me siento orgulloso también cuando veo que algo que he soltado tiene un significado oculto que no supe ver y alguien lo encuentra y lo muestra.
Rosa de Tejas: no aportaría nada a la sociedad el que esto apareciera escrito en papel. Bueno, a la mínima parte de la sociedad que soy yo le vendría de vicio para el ego (y si me vende el mismo que a Salvatore, para el bolsillo). Por ahora me conformo con tener una vía por la que soltar estas cosillas.
Y ahora sólo me queda pediros perdón a quienes me leéis (cielos, setenta visitas desde ayer, esto es increíble para alguien como yo) por esta perorata y decirle a Tibe, si aún me lee, que aún me emociona que me recomendara como uno de sus Cinco (y ha pasado tiempo).
Y, con retraso, recomiendo mis Cinco (les tenéis ahí al lado, enlazadles si me tenéis enlazado y si no... haced lo que se os cante de los cojones).
Tiberio. Cada día una cosa distinta, siempre interesante. A lo mejor a los normales les resbalan sus comentarios raros (su DoD, por ejemplo), pero es un alguien en un mundo de cualquieras.
Zid. Aunque nadie le diga nada, el tío es un puto genio. Sus relatos llegan al corazón y él es grande, casi tanto como su calva. Todo el mundo debería tener un Zid en su casa o en el salpicadero.
Rosa de Tejas. Entre tanto sensiblerío, relato moño y pensamiento profundo, es como meter la cara en un abrevadero de montaña cuando hace calor. Refresca, sienta bien y te olvidas de lo grises que somos todos.
Ayala, César. Es insufriblemente creído, pedante, egocéntrico y malapersona, pero le queremos por cómo es :-) Aunque actualice de Pascuas a Ramos y le envidie las visitas y comentarios, vale la pena leerle cuando se acerca al teclado para algo más que ver pelis guarras, jugar a matar orcos o traducir.
El blog de los KOWT. Hablo de ellos en algún sitio de mi blog antiguo, el de ya.com. Este blog, aunque va de las partidas, vale la pena leerse porque cada semana de partida escribe Bob, nuestro Bob. El tío no actualiza su blog tanto como quisiéramos, pero cuando escribe desde sí, es frasco pequeño para tan perfume. Lo que me puedo reir con sus crónicas (claro que hay que ser a) raro y b) KOWT para entenderlo todo...)
Y ya. Otro día, más.