jueves, 26 de octubre de 2006
El joven oficial se puso sus mejores galas. La pulcra casaca cepillada, perfectamente limpia y sin una sola arruga. El cuello abotonado le aferraba, inmisericorde, el cuello. El correaje brillaba, pulido con esmero. Sus inmaculados pantalones de montar parecían de nieve, tan blancos como estaban, encerrados en las altas botas de montar, limpias y con tanto brillo que parecían de charol. Las estrellas de las espuelas contrastaban con la silla, repicaban a cada paso del caballo.

El barbuquejo le daba un aire adusto, ciñéndole el rostro. Sombríos era sus pensamientos. La mano derecha orgullosamente apoyada en su cadera. El izquierdo controlaba, experto, las riendas del animal. Sentía el movimiento a su alrededor, cómo le miraban en su paso, miradas de admiración, de curiosidad. Notaba la vaina del pesado sable de caballería golpeándole el muslo. Su solidez le servía de ancla, era un lugar del que agarrarse y no perderse. Podía concentrarse en él para no dar la vuelta y cambiar de opinión, huir, escapar del lugar de donde iba.

En peores bregas he estado, pensaba. Era un dragón del Emperador, joven pero curtido. Estaba preparado para cargar contra el enemigo, para perseguirle y aniquilarle, para cortar sus filas sin piedad, sin temor a morir. Y sin embargo, nadie le había preparado para esto. Nada.

Llegó a su destino y descabalgó. Entregó las riendas a un sirviente y, por primera vez desde que entrara en los dragones, sintió que le temblaban las rodillas. Ni siquiera en la peor de las campañas había sentido el sudor frío bajándole por la columna. Se obligó a avanzar, pensando, nervioso, cómo hacer lo que había venido a hacer, cómo plantearlo.

- Estimado señor, parto a la campaña de España y me preguntaba si podría hacerme el honor... no, ... si podría honrarme permitiéndome... no, si me haría usted el inmenso honor de darme su permiso para escribir a su hija.

Le abrieron la puerta, y el oficial de dragones sólo pudo tartamudear antes de dar su tarjeta.
Publicado por MazingEarl @ 4:52 PM  | Mosquitos muertos
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Comentarios
Publicado por EDWARF
jueves, 26 de octubre de 2006 | 6:17 PM
:-)

Me gusta.

Podrias escribir un libro con esta introducción :-)
Publicado por uno
jueves, 26 de octubre de 2006 | 8:57 PM
A mi también me gusta... Extraño final...me ha dejado con ganas de mas.

Un saludo!

Antonio J.

http://anjemalo86.blogspot.com
Publicado por RosaAmarilla
viernes, 27 de octubre de 2006 | 9:16 AM
¿Nunca te has planteado plasmar estos relatos en papel y difundirlos a mas alto nivel? Darías mucho a la sociedad, te lo digo de corazón.
Por cierto, jamas te lo he dicho pero hoy me apetece, me encanta la foto que tienes puesta en el blog, ¿ees tú?

Besotes gordotes.
Publicado por zidair
viernes, 27 de octubre de 2006 | 11:41 AM
Supongo que es una especie de episodio piloto de lo que me comentaste, ¿no Earl?
Ojalá sea así, la idea era muy buena y esto que has escrito muy prometedor.

Dale caña! :-D
Publicado por Khala
viernes, 27 de octubre de 2006 | 2:51 PM
Sin duda tienes las armas suficientes para crear mundos, vidas y realidades.
Enhorabuena por tu estilo fluido, ameno y descriptivo...

He podido ver claramente el miedo contenido en los ojos del regio soldado, un Titan de la guerra que ahora tiembla ante una batalla para la cual no dispone de una estrategia clara, pero sabe que debe de enfrentarla por que la gloria final es la recompensa.

Quiero saber más del joven soldado, no puedes dejarnos asi.. ésto te pasa por meternos en tus historias, me has abierto el apetito tienes que ser cortes con los invitados y saciarlo:-]

ciaitooooooo
Publicado por Loximann
viernes, 27 de octubre de 2006 | 11:31 PM
Joder con el calvoroto. Un relato más que interesante. Aunque deja con ganas de más, creo que es más que suficiente como para darte la enhorabuena.