Un amigo es más que la sangre. La sangre la impone la biología. La sangre viene definida por las decisiones que otras personas tomaron, por quiénes quisieron tener a su lado.
A los amigos los ganamos por lo que somos. A veces debido a lo que somos, las más a pesar de lo que somos. Por quiénes somos, a pesar de quiénes somos.
La amistad es amor, y el amor es más denso que la sangre, como decía el trobador. Hoy en día tememos decir "te quiero" porque nos pueden hacer daño. Tememos decir "amigo mío" porque podemos hacer el ridículo.
Ya no. Quiero a mis amigos. Les amo. Un amigo es alguien que puede fallarte, porque es humano. Si te falla alguien a quien no quieres no te importa. Si te falla alguien a quien quieres te duele. Pero no dejas de quererle.
No entrego mi amistad a la ligera. Son contadas las personas de las que me considero amigo. No espero de ellas nada. Ni siquiera amistad. Pero la mía se la han ganado siendo como son, a pesar de como son.
Un amigo no entiende de ideas, de intelecto, de cultura, de posición, de estatus, belleza o moral. Un amigo lo es. Y no lo es porque haya un instinto que se lo diga, sino porque se ha creado un vínculo que algunos pueden llamar kármico, otros químico, espiritual, absurdo o demente.
Como si importara. Aunque no lo sepan, aunque teman el ridículo o ser heridas y teman corresponder o abrirse, las personas necesitan querer a alguien, tener amigos.
Alguien está pasando por un bache, leve, grave, con solución o sin ella. Y me duele que esa persona lo pase mal, esté preocupada o no sepa qué va a suceder. Hace todo lo posible por arreglarlo, por enderezar lo que se ha torcido y yo temo irracionalmente que no sea suficiente porque, si no lo es, alguien a quien quiero va a sufrir.
Quisiera rogar al ente sobrenatural y todopoderoso que nos puede haber creado directa o evolutivamente y nos ha abandonado a nuestro destino, a nuestras maldades y debilidades que todo saliera bien.
Pero, sea así o no, si ese ser sobrenatural hace como siempre caso omiso de nuestros vulgares ruegos de débiles mortales, al menos intentaré estar ahí, contra viento y marea, para dar la sangre y la vida por los amigos.
Va por tí.