jueves, 31 de agosto de 2006
Juer, qué días que llevo. Por contar un poco cómo va la cosa y tal.

Estos últimos días (la verdad, no sé cuántos) en vez de hacer lo que se supone que se hace en un diario de estos me he liado a perpetrar atentados contra las lenguas hispánicas y el arte de la prosa. ¡Lo siento! ¡Procuraré enmendarme y hacerlo menos!

Bueno, alguno igual es autobiográfico, y todo ;-)

En fin. Que se acaba el mes. Llegué a este blogcindario creo que hace un mes justito y me parece que ha sido el mes más prolífico que he tenido en cuanto a blog se refiere.

Vale, HackRite parece abandonado, pero no. Simplemente, es que me cuesta un huevo avanzar en su próxima entrada. Espero poder subierla en breve.

Mañana es mi último día en el curro antes de las vacaciones. Nos vamos una semanita a la Costa Daurada esa, a vivir la vida loca. Ya sabéis: hotelito, media pensión (la otra comida, bocatas, con dos cojonazos) y que nos hagan la cama, hala. A vivir las vacaciones, que ya me toca (son las primeras vacaciones DE VERDAD desde el año 98... y aquella vez fui a Las Palmas a operarme).

Como me da cosa dejar esto abandonado, escribiré chorradas y las dejaré programadas para que se publiquen solas. ¡Me encanta la tecnología! ¡Puedo llamaros gilipollas ahora y no os enteraréis hasta el miércoles! Juas juas juas

Bueno, más cosas. Día gris y lo que significó fue algo que me cambió. No es solo que le pasara lo que le pasó a alguien que conozco y que, por cierto, me viene a la mente CADA PUTO DÍA (¿que en qué pienso? en mi felicidad actual y en lo horrible que es que alguien muera así, en lo agradecido que estoy por tener a mi lado a quien tengo y, pese a quien pese, que mala suerte, que tenemos *todos* que vivir por los que ya no pueden). Decía que no es solo por lo que pasara y tal, sino porque... coño, joder, NO SÉ por qué, pero he cambiado en algo.

Para ser sincero, se me pasó enseguida. Mientras tuviera la mente ocupada, podía jugar al WoW o entretenerme leyendo. Pero no podía estar con nadie, así que cancelé la partida de los KOWT de aquella semana. Grave error. Son amigos y quizá les necesitaba cerca y saber que estaban todos bien.

Pero si me ponía a ver la tele o mientras conducía... entonces ya no. Un par de veces, o tres o cuatro, estuver a punto de quedarme en la M-40. Se te va la mente y hace falta mucha concentración para dejarla en lo que haces. Suerte que compré un Earlmóvil en condiciones. Uno más barato y no hubiera escrito Al final del túnel.

Hablando de ello. Me salió tal cual. Os preguntaréis que qué clase de post es ese para seguir al del Día gris... jodé, pues no sé. Humor raro ¿quizá? Ni idea.

Los demás días han sido de actividad febril. La mente me da vueltas y me pongo a darle al blog (hoy tres entradas y no son no las trece horas) y me salen... relatos. Alguno no es ficticio, pero bueno. Ya vale.

Pero me di cuenta, ayer o antes de ayer, que todos tienen algo en común. Y me hace pensar. ¿Por qué todos tienen a la muerte por medio? No tengo ni idea. Pero aviso una cosa: pretendo averigüarlo. Si para hacerlo tengo que seguir escribiendo a ver con qué me sorprende el teclado, lo haré. Estáis advertidos, por si queréis dejar de pasaros. Y si no, si a pesar de todo queréis pasaros, por favor, por favor, por favor. Decidme algo :-) No mola nada escribir solo.

A lo mejor es sólo que Teto habla del amor y yo de la muerte mientras que Zid habla de sueños y soledades. Por cierto, pasaros por su blog porque es una pasada cómo va la cosa.

Ah, y los KOWT tienen blog :-P Vale que sólo he escrito dos chirimpolleces, pero allí están, que igual a algún rolero le mola echarle un lookeo.

En fin, que mañana toca Alatriste y por la noche rajar pestes de la película, por supuesto.
Érase una vez, en un reino más allá del lugar donde se esconde el Sol, que había un príncipe triste que lloraba a la Luna, esperando ver en su espejo la causa de su tristeza.

- ¿Qué te sucede, hijo mío? -le preguntó el Rey- Tienes todo lo que puede desear un joven. ¿Qué es lo que te puede faltar?
- No lo sé, padre. Sólo sé que me falta algo y que mi alma no estará completa hasta que lo descubra y obtenga.

Y el príncipe triste siguió llorando a la luna y recorriendo sobre su corcel las tierras, en busca de aquello que le faltaba.

Pero el rey sufría al ver a su único hijo tan triste y desolado, y su pueblo lloraba al saber que a su príncipe amado le faltaba algo que ellos no podían darle. Así que el rey hizo anunciar que entregaría riquezas y honores a quien pudiera curar a su hijo de su melancolía.

Un día llegó a la corte un noble y dijo al rey:

- Sé qué le falta a vuestro hijo. Es el más atrevido y hábil jinete de esta tierra y de todas las que conocemos, su espada no conoce acero que pueda rivalizar con su brazo al esgrimirla. Lo que vuestro hijo necesita es obtener nuevas victorias allende ultramar, vencer a monstruos y ejércitos y hacer que la gloria le sirva. Dad a vuestro hijo un ejército que yo le guiaré al lugar donde le abandone su tristeza.

Y el rey accedió, y armó un ejército de caballeros y villanos con cien mil lanzas y espadas que relucían al Sol, y el príncipe, al frente del ejército siguió al noble en una armada de mil carabelas. Y al otro lado del mar conquistaron reinos y aniquilaron dragones y el príncipe y sus amigos limpiaron mil y una mazmorras de monstruos y hechiceros. Y después de siete años volvieron al reino.

- ¿Y bien, hijo mío? ¿Has dejado atrás tu tristeza? ¿Has encontrado lo que buscabas?
- No, padre mío. Sólo sé que he guiado a hombres y bestias a su muerte y a derramar sangre ajena a nosotros. Sé que he matado a hombres a quienes no le había llegado su hora y a monstruos que jamás me hubieran hecho mal de no haber ido a sus moradas a provocarles. He encontrado sangre y enemigos, padre, pero aunque no los tenía, no es eso lo que me necesitaba.
- ¿Y la gloria?
- La gloria, padre, no se encuentra en el moribundo que llama a su madre en el barro sangriento del campo de batalla.

Y el príncipe volvió a llorar a la luna.

Un día llegó a la corte un anciano y dijo al rey:

- Sé qué le falta a vuestro hijo. Es hijo de rey y tiene todo lo que le place a su alcance dentro del reino. Todos sus caprichos se le conceden al instante. Lo que vuestro hijo necesita es conocer el hambre y la sed, saber lo que es el cansancio para recuperar el apetito por la vida. Permitid que vuestro hijo me acompañe y le enseñaré la vida del trotamundos para que descubra el valor de todo lo que ahora posee.

Y el rey accedió, y llamó a su hijo y le dijo que siguiera al anciano. El príncipe partió con el anciano llevando solo un hatillo. Y recorrieron los caminos y el reino, y recorrieron otros reinos, subieron montañas, bajaron valles y durmieron en las cañadas y bajo los puentes. Fueron acosados por el hambre y la sed, el frío y el calor. Y después de siete años de vagabundeo el príncipe volvió a la corte.

- ¿Y bien, hijo mío? ¿Has dejado atrás tu tristeza? ¿Has encontrado lo que buscabas?
- No, padre mío. Sólo sé que hay quienes no tienen todo lo que nosotros damos por supuesto. Hay quien no tiene nada que comer cuando tiene hambre y nada que beber cuando tiene sed. Hay quien no tiene por qué reír, a quien no le quedan ni siquiera lágrimas para llorar y quien no tiene ni siquiera un lecho de paja para dormir. El invierno es frío y el verano caluroso, pero hay muchos que no tienen nada que hacer al respecto salvo morir de hambre, de sed, de frío o de calor.
- ¿Y el valor de lo que tienes?
- Nada de lo que tengo tiene valor alguno si no puede tenerlo hasta el último de tus súbditos, padre.

Y el príncipe volvió a llorar a la luna.

Un día llegó a la corte una matrona y dijo al rey:

- Sé qué le falta a vuestro hijo. Es apuesto y todos los reyes del continente y de más allá de los horizontes quieren desposarle con sus hijas, y los suspiros de las doncellas acallan los cascos de su caballo a tu paso. Lo que vuestro hijo necesita es encontrar a la mujer que llene su corazón, a la que amar y que le ame. Esa mujer se encuentra allí donde duerme la luna durante el día, al otro lado del mundo. Es una hermosa y buena princesa atrapada en una torre que se mira en la luna y aguarda a vuestro hijo, pues el uno para el otro es que nacieron. Ella es lo que el príncipe necesita y lo que le falta a su corazón.

Y el rey envió a su hijo al otro lado del mundo, para que encontrara a su princesa. Y el príncipe partió a ultramar, cruzando el océano en una carabela de roble y arribó a las costas donde una vez hizo la guerra. Cruzó campos de trigo y de cebada, atravesó valles y escaló montañas. Y después de siete años de buscar se encontró solo en el camino y aún no había llegado a la torre al otro lado del mundo.

Pero el príncipe, movido por su búsqueda, siguió caminando y durante siete años más pasó hambre y sed, y tembló de frío, se agotó por el calor y lo perdió todo. Pero aún así siguió avanzando y vagando por los caminos, solo, acosado por los elementos, durmiendo en las antiguas mazmorras de los monstruos que un día venció.

Y un día vio un lago de plata, y supo que era allí donde dormía la luna y encontró en medio del lago una torre. Cruzó las aguas de plata a nado y bañado en plata se enfrentó con el guardián en la torre:

- ¿Quién eres, que guardas y encierras aquí a mi princesa?
- ¿Qué princesa es esa de la que hablas, mi señor? Aquí no hay princesas.
- No es posible. ¡Sé que en lo más alto de esta torre se encuentra la que ha de amarme y a la que he de amar!
- Aquí una vez, cierto es, mi señor, hubo una princesa, pero se cansó de esperar a aquel que llamaba con la luna y, por fin, cedió a mis súplicas y peticiones y se casó conmigo. Miradla, ahí la podéis ver, asomada y mirándose en el lago.

Y el príncipe miró el reflejo de la princesa que fue a buscar, la esposa del guardián de la torre y vio a una mujer hermosa de dulce mirada con un niño en brazos y la amó tanto que sólo quiso que fuera feliz.

- Cuídala, guardián, cuídala y hazla feliz. La has guardado durante muchos años: hazlo durante muchos más.

Y el príncipe volvió al reino para encontrar que en su ausencia su padre había muerto de anciano y entonces se casó con una mujer buena a la que no amaba y a la que hizo reina, y aunque había descubierto lo que le faltaba, no fue feliz. Se consolaba mirando a la luna cada noche y sabiendo que su amada estaba con el guardián de la torre, que la amaba.
Publicado por MazingEarl @ 12:00 PM  | Mosquitos muertos
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¿Qué edad tendría? ¿Dieciocho o diecinueve años? Quizá incluso menos. Tenía una cara muy aniñada, llena de pecas. Los labios y los cachetes sonrosados por el frío, el pelo enmarañado y rubio. ¿Los ojos? Creo que eran azules. Es extraño, pero con todo lo que le miré al rostro, no recuerdo de qué color tenía los ojos.

¡Como si eso importara ahora! Fueran del color que fueran, ahora estarán vidriosos, mirando al cielo. Como le dejé. Yaciendo en el fango, sujetando el acero que empujé lentamente, forcejeando, entre sus costillas hasta atravesarle el corazón. Y allí quedó, con la boca manchada de sangre, de la sangre que me arrancó al defenderse con locura, al intentar salvar la vida. Vano intento.

Desde que pasó no me puedo quitar esa expresión de súplica de la mente. Duermo soñando su muerte. El sonido de la hoja al entrar en su carne, al rozar sus huesos, al separarlos abriéndose camino. Y hoy al despertar supe que lo haría de nuevo. Ahora, mientras espero, sé con hasta la última fibra de mi ser, en hasta el último rincón de mi alma que lo volveré a hacer, porque aunque sueñe, quiero poder volver a dormir.

Me preparo para ello. Sujeto con fuerza mi fusil y, al sonar el silbato, abandono la trinchera cargando hombro con hombro junto a mis compañeros. Para todos es matar o ser muertos.
Publicado por MazingEarl @ 9:16 AM  | Mosquitos muertos
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miércoles, 30 de agosto de 2006
Earl miró al ser arrodillado a sus pies con ojos fríos, desprovistos de alma.

- Portémonos como profesionales: haz el favor de no gritar
- Pero, pero yo... -dijo Buen Rollo.

Los estampidos de los disparos resonaron, crueles, en medio del desierto y el cuerpo se desplomó de cara sobre la sal.
Publicado por MazingEarl @ 9:05 AM  | Breventrada
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El público, la masa, espera expectante, ansiosa. Las mujeres, nerviosas, comparten los últimos chismorreos mientras esperan. Los hombres hacen comentarios sobre sus trabajos, sobre la última conquista de este o aquel, sobre el tiempo. ¿Lloverá no lloverá? El cielo parece que amenaza agua... los niños, algunos encaramados donde pueden, para poder ver el espectáculo, otros sobre los hombros de sus padres. Hay un par, más atrevidos, que se han acercado y me miran con curiosidad, desde abajo.

Sí, es cierto que amenaza lluvia. Todos me miran en algún momento. ¡Ahora me miráis, esperando el espectáculo! ¡Ahora! Y luego, cuando nos encontremos por la calle me rehuiréis y despreciaréis. Pero ahora, ahora soy el blanco de todas las miradas. ¿Y el otro? Al otro le daréis todo vuestro entusiasmo, es por él que habéis venido. Es a él a quien esperáis, la muchedumbre esperando a dos hombres que les alegren el día.

Ahí llega. La muchedumbre enloquece. Gritan, aúllan. Se acerca altivo y orgulloso. Gira su cabeza en mi dirección, cruzamos nuestras miradas. Sus ojos me desafían. Sí, álzate lo que quieras, disfruta tu momento, tu gloria, disfrútalo, goza de este público que ahora grita por tí. Yo reiré el último.

Sube sin perder pie. El juez habla con él. No lo escucho. Estoy atento a mí mismo, a lo que voy a hacer. Seré, como siempre, certero. Terminan de hablar y me sigue mirando.

Termina rápido. Se agacha sin temor y golpeo con rapidez, donde debo. El juez toma la cabeza de los cabellos y la alza, exhibiéndola ante la multitud.

Que, de nuevo, me olvida y aclama a la cabeza, quien se lleva todo el protagonismo.
Publicado por MazingEarl @ 7:30 AM  | Mosquitos muertos
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martes, 29 de agosto de 2006
No sé muy bien dónde me encontraba. Era un lugar extraño, desconocido aunque de alguna manera, familiar. No era el portal del pájaro, ni tampoco la sábana de los mosquitos. Era un lugar sin paredes, ni suelo, ni tampoco techo. No había horizontes en la lejanía, ni un cielo o bóveda sobre mí, no existía un cielo estrellado, ni una oscuridad infinita. Bajo mí no había abismos ni caídas eternas. Era simplemente un lugar. Un lugar ambarino. No, no era ámbar, sino dorado. Era un color dorado bañado por una luz del color del bronce bruñido. Una luz que no provenía de ningún sitio.

Aquel lugar era una esfera sin serlo, sólo porque yo no sabía qué forma reconocerle, y sólo porque no tenía una forma que mi mente finita pudiera darle a un lugar que, por infinito, realmente no era un lugar. Si sé lo que era. Aquel lugar era un punto de partida, era un lugar donde unos se despedían y otros decíamos adios.

No estaba solo. En aquel lugar había otros junto a mí. No sabía quiénes ni cuántos eran ni les veía, ni les oía, pero no les temía ni me preocupaba que estuvieran allí porque sabía que les conocía y les quería. Y que ellos me conocían y me querían, aunque no me veían ni me oían, ni sabían quién era yo. No sabía que eran dos, pero sí que éramos tres.

Son cosas que, simplemente, sabes sin saber por qué ni cómo, y las das por naturales porque pensar en motivos mata al conocimiento y la tranquilidad de tenerlo.

Y además, estaba él. Estaba allí en pie, con la cazadora que se ponía para salir y alguna de sus eternas gorras que recuerdo desde que era un niño, mirándonos y despidiéndose. No puedo recordar lo que me decía, pero nos lo decía a todos, a los que estábamos allí, a los tres que no sabíamos que éramos tres, aunque yo sí lo sabía. Nos lo decía con la mirada, con los ojos, con su sonrisa, con su sencillo y cariñoso ser. Se había detenido. Iba a algún lugar, pero antes de irse, se detuvo, se giró y se despidió de nosotros. Era un momento de amor, de amor de sangre.

Un timbre me despertó. Era el teléfono. Me senté en la cama mientras mi padre contestaba. El teléfono en medio de la noche.

- Tu abuelo, ha muerto.
- Sí, ya lo sé.
Publicado por MazingEarl @ 10:08 AM  | Mosquitos muertos
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lunes, 28 de agosto de 2006
Aquí estoy, poniendo un ladrillo tras otro. Es tedioso, es aburrido, pero de alguna manera hacer esto mantiene mi mente ocupada. Si consigo olvidarme de los gritos, claro.

Si no fuera porque pienso en la rutina, en el ladrillo, la masa, los golpecitos, asentarlo, alinearlo y vuelta a coger otro ladrillo, y otra vez un poco más de masa que hace falta... si no fuera por esta rutina, no aguantaría los gritos y acabaría perdiendo la cabeza. Como ellos, supongo. Claro, nunca se me había ocurrido pensarlo. ¿Cuándo dejan de gritar? ¿Y luego?

Otra hilera. Parto un ladrillo, para que encaje. Ahora sí, ahora se ha acabado esta hilera. ¿Cuántas más me quedan? Entre seis u ocho, no lo sé. Nunca se me ha dado bien calcularlas. Siempre me sobran o faltan ladrillos y tengo que hacer un apaño con los trozos que he partido para las hileras anteriores. Y entonces los gritos empeoran y tengo que hacer algo para distraerme de ellos. O canto, o silbo, o hablo con ellos. Qué fastidio. Con lo que bien que lo haría sin los gritos.

Y vuelta a empezar. Masa, ladrillo, lo encajo y masa. Otro ladrillo, golpes secos ¿encaja? sí, bien. Masa, otro ladrillo. ¿No se cansan de gritar? Siempre gritan lo mismo, siempre lo mismo. Todos lo mismo. Si por lo menos cambiaran, si alguno gritara algo distinto, quizá entonces...

No. Si gritaran algo distinto no me lograría abstraer tan fácilmente y me distrerían, y entonces los ladrillos no quedarían bien y las hileras a lo peor quedaría torcidas. Y al patrón no le gusta que queden torcidas.

Ahí estamos. Dos hileras, creo. Dos hileras y termino. Ahora es peor. Ahora es cuando grita más y, cuando al poner los ladrillos, les veo mirarme desde el otro lado. Tiran, forcejean, se despellejan las muñecas tirando de sus grilletes y me gritan, me suplican que no ponga más ladrillos, me ruegan que no siga, que pare, que no ponga otra hilera. Juran que han aprendido la lección, juran que no volverán a hacer lo que fuera que hubieran hecho para que el patrón me mandara aquí, a levantar otra pared.

Cuando termino, sigo oyendo los gritos y aunque haya salido de la cripta, siempre los oigo.
Publicado por MazingEarl @ 11:47 AM  | Mosquitos muertos
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martes, 22 de agosto de 2006
¡Dios! ¿Cuándo veré la luz? Ni tan siquiera recuerdo si alguna vez la he visto... he oído hablar tanto de ella, del final del túnel, que ya me da igual si realmente la he visto y la recuerdo o si sólo la imagino... sé que me espera al final, cálida, brillante, acogedora, con todos los que lograron salir antes que yo esperándome al otro extremo...

Después de ¿meses? ¿años? ¿horas o días? allí encerrado, entre apreturas, entre otros tantos, nuevos y viejos, bañándonos en nuestra propia miseria, deshaciéndonos, desintegrándonos, dejando a nuestro alrededor lo que una vez fuimos y ya no seremos, convirtiéndonos en... ¿en qué? No lo sé, pero ya ninguno de nosotros será jamás lo que éramos. Después de mi encierro, de mi tortura, de mi lenta agonía, por fin encontré la entrada del túnel del que nadie hablaba y todos susurraban: el túnel que habría de llevarme a la libertad, al gran azul, a la luz, al aire...

Jamás pensé que existiría, pero era cierto. Allí estaba, y tras un brevísimo instante de duda, me lancé a él. Yo y los que estaban a mi alrededor. Nos abrimos hueco como pudimos, empujando, arrastrándonos... el túnel parecía moverse, nos aplastaba y obligaba a apiñarnos aún más, unos contra otros, obligándonos a formar una masa compacta que gruñía, forcejeaba, se arrastraba.

Casi creí que era una trampa, otra tortura más. Creí que era un sutil engaño ¿libertad? ¡No! Tenía que ser algo peor, una broma cruel, simplemente, una angostura que nos haría añorar el lugar del que acabábamos de escapar. Pero no. No podía ser eso. Debía estar loco. Los demás luchaban como yo, y todos lo hacíamos para avanzar por el túnel, por llegar al final del que tantos rumores habíamos oído... el gran azul...

Con el tiempo, no sé cuánto, el túnel se estrechó aún más. De tanto en tanto alguno de nosotros queda atascado y los demás le ayudamos a avanzar. Ya no luchamos entre nosotros. No tiene ningún sentido: nos pongamos como nos pongamos, sólo es posible arrastrarnos de uno en uno, en la oscuridad, entre estas paredes estrechas, resbaladizas, húmedas, viscosas... no quiero ni pensar en qué podría ser lo que me acaricia por todas partes, estos... zarcillos, aquella... no sé cómo describirlo, sino como mucosidad.

¿Cuánto tiempo llevaré aquí, soñando con el final del túnel, con poder salir al aire, con llegar al gran azul?

¡Por fín! ¿Qué sucede? ¡El que iba por delante de mí ha salido! Pero... el túnel parece cerrarse ante mí ¿qué es esto? ¡No! ¡Yo tenía razón! ¡Las esperanzas no eran sino un engaño! ¡No hay nada, el túnel se cierra! No hay aire, no hay luz, no hay nada.

Pero... espera un momento, parece que no, que el túnel vuelve a abrirse. Me lanzo a la salida, asomo, el túnel se agita, convulsiona, me empuja, es como si me quisiera fuera, como si estuviera vivo y me arrojara de sí, me lanzo ¿a dónde? Al vacío, salto al vacío, no sé lo que me espera... mi compañero, el que salió antes que yo me espera en medio de la luz,... en el gran azul...

Un momento, esto no es azul. Es agua y no hay luz, todo es blanco y vuelvo a estar nadando. ¿Dónde estoy? ¿Qué es todo esto? Se hace la luz sobre mí... luz, luz, luz... es como la recuerdo, o la imagino, es tan brillante, tan pura, tan luminosa. Oigo voces.

- ¡La Virgen! ¡Pedazo zurullo que he soltado! ¡Ven, ven a mirar esto! ¡Mira qué submarino, mira!
- ¡Joder, qué asco, tira de la cadena, coño!

Allá voy, al gran azul...
Publicado por MazingEarl @ 8:09 AM  | Mosquitos muertos
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jueves, 17 de agosto de 2006
Hoy venía con el coche al trabajo, incorporándome desde la M40 a la 30 y escuchando a los Fresones Rebeldes. Me sentía alegre, animado. La verdad es que el primer tema, Amanecer, es muy dicharachero. Las ventanas abiertas, como me gusta conducir, y claro, frío. Eran las siete de la mañana, y últimamente el tiempo está muy raro.

En esas que me doy cuenta de que no llevo las gafas de sol y miro el cielo, a ver si me iba a librar o qué. Una mirada instintiva de esas.

¡Dios! El cielo estaba encapotado, gris, oscuro, plomizo,... os hacéis a la idea ¿verdad? Me dije que no presagiaba nada bueno.

Como así ha sido, finalmente.

No sé cómo me siento. ¿Es justicia? No lo sé, en serio, aunque si lo es, entonces es una justicia demasiado severa.

¿Sabéis cuando le deseas un mal a alguien? Cuando es por un mal que te han hecho, es un deseo que desahoga. Es un triste remedo, un mal consuelo del que se siente impotente. Te sientes impotente porque, realmente, no puedes devolver ese mal. Así que te liberas simplemente deseándolo, fantaseando con él.

Dejadme que os cuente algo. Es una pequeña historia. No seré demasiado pesado, lo prometo. Pero no prometo no pecar de melodramático.

Lo digo como lo siento.

Hace años vine a la Península a vivir. Soy de Las Palmas, como mis buenos amigos saben. Me costó mucho adaptarme, sobre todo porque el venir aquí fue fruto de una mala idea, una elección estúpida que haces cuando eres un chaval y te pones en plan "es mi vida y hago lo que quiero con ella". El caso es que cuando vine llevaba... no sé, unos meses saliendo con una chica. Mi ex. ¿Vale?

Resumiendo, al poco de estar yo aquí, ella vino y estuvimos viviendo juntos siete años. Años buenos, pues creo que fueron solo el primero o el primer par de ellos. Más o menos cuando nació Earl como nick y ente que escribía correos y flambeaba cual descosido compramos un piso y todo. Tenía un amigo que decía que eso unía más que el matrimonio: una hipoteca es una correa muy gorda, decía.

Se equivocaba. Supongo que por pereza o porque me daba igual, aguanté mucho tiempo. En parte, también porque es cierto que la hipoteca ata, claro.

Resumiendo: se fue con un tío que estaba forrado. No diré que no lo viera venir, pero lo cierto es que en el fondo me daba igual. Desde hacía meses o puede que años, cada cual hacía su vida. Sólo compartíamos piso, prácticamente.

Ella estaba como una cabra ¿sabéis? Pero de verdad, ojo. Me enteré luego, después de todo, que estaba esquizo total. Y le iba el rollo pasar de todo, y pasar de responsabilidades y tal. Dejaba un curro porque no se sentía libre y pasaba a otro, y tal.

Al principio me lo ocultaba, pero empezó a ser más descuidada y ya le encontraba primero sus chinas y luego sus gramillos por ahí, que se los dejaba por casa.

Imaginad la combinación.

El tema es que al final se fue con uno que era muy hippie y pasaba de todo, y era libre y tal. Normal, el tío era hijo de papá forrado, y tenía billetes en cajas de seguridad. Así también paso yo de todo y me dedico a vivir la vida ¿no?

¿Sueno resentido? ¿Amargado? No, en serio. En el momento me dolió no el abandono sentimental, sino el quedarme con todas las putas deudas, más tirado que una colilla.

Por esto es que acabamos vendiendo el piso y tal.

Y, claro, préstamos conjuntos, que heredé y aún tengo por pagar. Preguntadle al Asnef si puedo financiar algo, preguntadle.

Je.

En fin, que se me va el panchito. Resumo: me dejó endeudado y se fue con alguien que no tiene que trabajar para vivir.

Y han pasado los años. Pasé año y medio muy malos. Casi dos. Luego conocí a mi chica, y estamos juntos.

Hasta ahora, todo era pensar cada día cómo salir de esa deuda heredada, vivir, ser feliz y levantar cabeza. Si me habéis leído durante algún tiempo, veréis que cada vez me va mejor, y que soy feliz. Ahora, puedo decir que estoy en un periodo de mi vida en el que me siento y soy feliz.

Aún así, periódicamente busco su nombre por INet, a ver si la localizo y le recuerdo su deuda. Cada cinco o seis meses, lo intento. Como hoy.

Hoy la he encontrado. A los dos, de hecho. Me alegro de que no me dejara sólo por nada. Todo este tiempo han estado juntos. Mentiría si dijera que no deseaba que hubiera pasado de ella y que estuviera reconcomiéndose las entrañas.

Pero esto... esto es demasiado. Iba a poneros el enlace a la noticia, pero paso.

En Marzo murieron en un accidente de tráfico. Ardieron vivos. Hasta el hueso, dice la noticia.

Me resultó especialmente desgarrador que un vecino, el que dio la alerta, vio las llamas y oyó un grito de mujer.

Aunque ya no ames, aunque ya hayas pasado el momento del odio y la indeferencia, aunque ya no sea más que un recuerdo vago, sigue siendo alguien con quien compartiste tu vida durante siete años.

Siempre decía que no quería llegar a vieja, que antes de envejecer, se quitaría la vida. Murió sin cumplir los treinta. Esa edad le daba pánico. Es algo que dijo cuando se fue con el otro, que veía venir los treinta y no quería estar atada a un sitio.

¿Qué es lo que siento? Vacío. En parte, desesperación egoísta. Ahora sí que no le puedo reclamar la deuda y es toda mía. En parte, liberación. No puedo evitar sentir una especie de oscuro triunfo. Es como "soy feliz, he sido feliz y sigo vivo". Pero tampoco sabes lo que va a pasar en un momento dado ¿verdad?

¿Para esto? ¿Para morir en medio de las llamas en una carretera? ¿Para esto me quedo encadenado a una deuda que no es mía?

Joder, qué asco.

¿Qué siento? ¿Está mal sentirse como me siento? Deseo llorar, quiero gritar, esconderme de la Muerte. Quiero reír, quiero decir "¡Ja, JÓDETE, conmigo no te hubiera pasado!". ¿Lo siento? ¿Es eso? ¿Está mal? ¿Soy tan mala gente como me veo? ¿Qué COÑO DEBO SENTIR?

¿Para qué cojones creemos en Dios? ¿Para jugarnos la vida a patadas en las pelotas y que empiece él?

Ahora le daré a "Enviar artículo" y trataré de seguir como si nada. Lo que sí es cierto es que no me quedan lágrimas para ella.
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miércoles, 16 de agosto de 2006
Por fin, ya tengo INet en casa. Y teléfono del fijo, de ese que empieza por 91. Quiero agradecer públicamente a ese vecino anónimo que olvidó poner clave a su conexión inalámbrica que lo hiciera, ya que sin ese despiste y mi portátil wi-fi yo no habría podido tener Earlnet durante todo este tiempo desde la mudanza.

-snif-
Publicado por MazingEarl @ 5:04 PM  | Breventrada
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A ver... creo que lo último es del sábado ¿me equivoco?

Vale, actualización: los KOWT íbamos a jugar a Shadowrun. Corrección: Nrike es un malqueda y nos ha dejado tirados. "Me quedé dormido por las agujetas", dice. ¡Vaya nena! Si es lo que yo digo: ¡los hippies pelilargos no son de fiar! ¿Pero me hace caso alguien? Naaaaaaah. En fin.

Aunque él sea un malqueda, nosotros no, y no quisimos dejarle colgado en la partida de SR, así que hice Oeste. Oeste d20, aclaro. Yo preferiría Boot Hill, pero los KOWT son un tanto especialitos y el sistema "tira d20 para dar, d20 para localización y d6 para pupas" les parece más complejo que el "tira d20 para dar, d20 para localización y cada vez un dado distinto para pupas" y no les entra en la mollera. En fin.

Bueno, hubo risas a costa de Bob y la inteligencia de su personaje ("mi caballo es más listo que yo!") y, aunque la partida fue por derroteros diferentes a los planeados (aproximadamente... treinta segundos después de iniciada la partida en sí, ya se salieron totalmente por otro lado y lo tuve que improvisar todo... TODO), me ha gustado cómo se ha ido desarrollando. La cosa es que es difícil (mucho, por lo menos para mí) conseguir que una partida Western quede bien. Los jugadores suelen hacerse cada uno el concepto que les apetece de su película, y normalmente es difícil meter a un mejicano, un indio, un pianista, una puta de salón, un rastreador, un jugador profesional, un ex militar sudista, un minero y al borracho del pueblo en una misma partida (por no hablar de combinaciones bizarras como mineros sudistas, putas borrachas, rastreadores de salón, ex militares pistoleros, pianistas indios o el mejicano del pueblo). Por lo general, la partida del Oeste se me hace cuesta arriba si los jugadores no colaboran. O sea, en otros entornos es normal el "os contratan para tal y cual", pero aquí... es como en la ci-fi: me gusta más que los jugadores lleven a peña independiente que se busque la vida. Aquí, por lo que vi, los jugadores se portan. Les puse en situación y establecí ciertos vínculos comunes. Cierto es que pensaba que hicieran otra cosa, pero reaccionaron bien y empezaron a actuar por su cuenta. Además, me gustó cómo jugaron, sin kamikazadas, y usando la cabeza.

Uh...

Y encima, creo que no se enteraron (hasta ahora, je je je) de que estab aimprovisando. Lo que es bueno, porque me deja la aventura que tenía pensada para otra ocasión.

La cosa es que espabilaron y, aunque tampoco les salieron los planes que prepararon, también supieron adaptarse a la situación según surgía.

Vale, eso el domingo por la mañana.

Luego, que hay un blog para el grupo. Cuando lo tengamos más maqueado ya lo haremos "más público" y supongo que lo usaremos para... no sé, para contar las partidas y tal. Lo que es la paja mental rolera, vamos.

El resto del domingo iba a pasar en lo que en círculos eclesiásticos se llama "hacer el obispo". O sea, estar tirado a la bartola. Pero nah, cogimos y nos fuimos a ver la de Piratas del Caribe, que está de puta madre (vale, que se sobraron con las acrobacias, un pelo de mamut exageradas) y divierte. Bueno, yo me lo pasé de puta madre. El final, y lo digo SOLO Y ÚNICAMENTE por joder, queda en plan "ja ja, no sabréis cómo sigue hasta que estrenemos la tercera", lo que no está mal y queda de vicio. Vamos, que está de vicio si no te lo ha jodido su seguro servidor diciéndote que sale >>>>>CENSURED>>>>>

>>>>>

>>>>>

Bueno, pues como soy tan buen chico y curro mucho cuando hay que currar, pues el lunes decidí que no hacía puente.

Así, con un par de cojones. Yo, a currar. El jefe y yo, namás.

Qué pelota ¿no? Pos no. Tengo mis motivos: los puentes me los descuentan de los días de vacaciones (lo que, por cierto, me parece de puta madre y que debería hacerse en todos sitios, para ver si alguien curra en este puto país; además, al fin y al cabo, llevo dos meses aquí y ya me voy la semana que viene de vacaciones... y tengo seis semanas de vacaciones al año, qué caray).

En fin. El tema es que, currar, lo que se dice currar, poco. Ni él ni yo. Él se leyó mi El Jueves de esta semana pasada, que lo tengo por ahí tirado. Y yo ordené unos papeles (es decir: puse dos grapas y comprobé que el montón de documentos que dejé preparados el viernes siguiera allí) y ya. Tuvimos un desayuno de como dos horas en un VIPS y una charla de esas molonas y profundas. Es que el jefe, y eso que es jefe de los que pueden decir "soy jefe y facturo millones de euros al año" no va de jefe y es un compi. No sé si me explico.

En fin, que de currar el lunes, nada de nada. Eso sí: dormir, cuando llegué a casa, mi madre. Ni que fuera el día de Santa Siesta Bendita. Llegué a casa a eso de las doce del mediodía, comí, salí un momento y a las tres y media estaba sopa. Hasta eso de las ocho, pallá por lo menos.

De eso que te levantas y estás como de goma, de tanto que has dormido :-P

En fin. Y ayer, a Segovia. Nada, que tocaba "cojamos el coche y vayamos de excursión", y de excursión que fuimos. Trotilias de papas, nevera con refrescos (agua y zumitos, que semos gente sana) y a Segovia.

Cogimos carretera bien prontito y nada de autopistas, que son de pagar. Yo, carretera nacional, como nuestros abuelos. ¡Abuelooooo!

La misma carretera por la que fui en el coche de mi abuelo hace treinta y un años. Ahí es nada. Es que yo cumplí los dos años en la Feria de Abril de Sevilla, pasamos por Madriz y Segovia y luego, a Barcelona. Por ahí tiene mi madre un cerro de fotos de esas, conmigo de chiquitín. Vamos, cuando todavía era guapo.

Y no hermoso e irremediable, salvaje e irresistiblemente atractivo, como ahora, claro.

En fin.

Segovia. ¿Qué decir de Segovia?

Pues que, como diría Obelix, "están locos, estos segovianos". O sea, coges un monumento que montaron los romanos, en plan (y es que me vino a la mente, mira qué cosas):

Primerus el pie izquierdus,
Segundos el pie derechus.
Izquierdus, derechus,
Izquierdus, derechus,
Y así vamos todos ¡deacuerdus!

Y te encuentras con un "prohibido el paso" así, pegado al Acueducto. Con un par. O sea, o era un disco de Tráficus, o no lo entiendo. No me imagino a los romano-segovianos en plan "oh, Manolus, por aquí no se puede pasar, tira la cuadrigae por aquella calle callae". Luego estaban los "prohibido aparcar". Había un grabado antiguo de cojones que prohibía parar los carruajes bajo multa de cinco pesetas. Justo debajo, la traducción al lenguaje moderno: Imagen

Mola ¿eh? Esto era por la zona (lo recuerdo porque al tío, por lo visto, le cortaron la cabeza, pero el pollo que le hizo el monumento se le olvidó el detalle y lo puso sin descabezar) de la calle Juan Bravo.

Seguimos por allí, zapatea que zapatea, cuando, buscando un típico hostal romano ("me suda la polla pollae si esto es España, ¡quiero un hostal romano!") cuando vimos un "restaurante griego". Ya se sabe que están por todas partes. Por cierto, que me acordé de un Amigote cuando vi un restaurante que se llama "El Narizotas". Seguimos y vimos un "restaurante americano". No ponía el nombre, pero la estrella era de esas de algo Hollywood.

Y nada. Al final desayunamos en una sandwichería de una cadena muy conocida y muy cara. Tenían una foto tamaño poster de cuando abrieron el primer local en Plaza del Callao, allá para 1939. La duda es ¿por qué esa foto está en el R*****a de Segovia y no en el de Callao? ¿Eh? ¿Por qué? ¿Eh?

Nada, que seguimos tirando de mapa-guía turística ("es por aquí, no por aquí, ¡maldición, estamos perdidos! ¡a la izquierda!") y llegamos a la plaza Mayor. De tienda en tienda, tiramos por una calle estrechita y vimos un museo de brujas que daba mal rollo y no quise entrar. O sea, así, sin estacas ni nada, no. Y llegamos al Alcázar (de Segovia: aquí no hay nada roto ni ningún padre pasó de su hijo, por eso es menos famoso). No entramos porque la entrada no era gratis. Así, con un par. Luego me compré un abrecartas que imita una espada romana por ocho euros, pero no entramos en el Alcázar (de Segovia) porque costaba 3'50 por cabeza.

Tengo mis prioridades.

Nada, que seguimos por la muralla (vieja de cojones, muy antigua, seguro que patrimonio de algo y bastante bien conservada, lo que no ha impedido poner zona azul de aparcamiento, con sus parquímetros y todo todo a lo largo de su perímetro) y me asomé a las almenas. Es increíble cómo no hay nada construido al otro lado. A ese lado de la muralla, por lo menos. Vale, hay focos y tal para iluminarla, pero no hay nada construido. En todo este tiempo. Flipante, me pareció.

Nos metimos en un aborto arquitectónico (por el entorno) del museo. La entrada era gratis y, la verdad, para lo que hay, ya es bastante pago. De todos modos, desde aquí quiero elevar un agradecimiento y pedir un aplauso para el personal del museo, todos ellos sin excepción muy amables y atentos para con nosotros.

Como siempre, me indigné al ver cómo se exponían las vergüenzas de un cadáver. ¿Por qué tienen que exponer en un museo los esqueletos de la peña? O sea, está mal que la gente abra tumbas pero no si los que las abren son "arqueólogos". Y encima, luego a hacer espectáculo. Más me cabreó enterarme de que no era un esqueleto, sino uno hecho con cachos de tres.

Ssstupendo.

Pague usted un entierro para siempre, porque cree que es lo suyo para el descanso eterno, para que luego llegue una peña y te exponga en bolas. Y eso que yo creo que los cuerpos, cuerpos son y que nada tienen, ¡pero coño!. Que eso es ir en contra de los últimos deseos y tal ¿o no?

Nada, que era la hora de comer. Y entonces pregunté:

- Oye, ¿cubiertos te acordaste de coger?

Y como no, pues cogimos coche y a Madrid, a comer a un chino.

Vale que como reacción es exagerada, pero es que sentía que no tenía mucho más que ver en Segovia y, la verdad, para empezar es que no me apetecía una mierda salir de mi casa, ayer.

De todos modos, queríamos pasar por Ávila en el camino de vuelta. Vengaaaa, tampoco es tanto desvío, joder. Pero me salté una salida, cogí la circunvalación que no era y acabé en la AP6, pagando para circular. Y ya lo mandé todo a tomar por culo.

Al final comimos en un chino. Entró una tía loca y se nos puso en la mesa de al lado, pero aparte el miedo que daba (creo que se escapó del museo ese de las brujas o algo, porque parecía una momia comiendo rollitos de primavera), no hay nada más que destacar. Luego a casa, casi a las seis, un intermedio y a ver Los Soprano. Se jodió el dvd y a dormir, que era tarde y hoy curraba.

Resultado:

- un cuarto de depósito menos en el coche.
- 22'50 euros en el chino.
- 8 euros en un abrecartas.
+ 1 abrecartas.
- hay que comprar un reproductor dvd.
+ he visto Segovia.
- de todos modos, dentro de dos semanas tengo que volver por la comida de la empresa.
- de todos modos, tendré que ir a menudo, porque la nave de la empresa está en Segovia...
- un día de fiesta tirado.
+ no pasé el día de fiesta tirado.

Y, bueno, dentro de lo malo... he conseguido, tras mucho ensayo y error, reducir el consumo medio de 6.9 a 6.6 :-P o sea, que gasto menos ^_^

La próxima, a Toledo.
viernes, 11 de agosto de 2006
Hoy he estado clasificando mis dados. Esto de las mudanzas sigue siendo un coñazo. Mi madre, he estado ordenando dados ni se sabe, preparando los juegos, separando los especiales... y aún me faltan un cerro de ellos. En fin.

Este domingo los KOWT vienen a casa, a la Earlcueva (si la tengo ya despejada de trastos y he acabado de vaciar el rollo mundacero). La partida de la semana pasada, de Civilization (no me he olvidad, E-nano, no...) tenía que haber sido de Shadowrun, pero no pudo ser por aquello de que los personajes no habían salido de su caja de la mudanza. Finalmente, este martes apareció el enano mercenario de Bob, y ayer el resto del grupo, esa panda de cachocarnes sin sistema nervioso central.

Nada, que el domingo es la segunda partida de los KOWT a Shadowrun. Llevaba queriendo hacerles partida de este juego, ni se sabe. El problema estaba en explicarles el sistema y hacerles a la ambientación. Si me metía a ello, se me iban a ir varias sesiones de profesorado. Finalmente lo solucioné con varios de mis correos de enseñar las cosas de las partidas en la lista de los KOWT :-) Y tan ancho. Para mi sorpresa tomaron la partida con auténtico entusiasmo, demostrando genuino interés y, para mi gusto, quizá demasiada afición por los chamanes. No me hizo demasiada gracia porque seguramente se me había notado el plumero: son mi tipo de personaje favorito, y siempre que he jugado (casi siempre, por lo menos) acabo haciéndolo con un chamán (¡jugando, cochinos!).
Imagen
El juego me encanta. Es mi favorito, seguido (y no tan de cerca como pudiérais pensar) por HackMáster y con algún otro en la cola. A lo mejor porque es el primer juego en que me volqué, o porque cuando empecé a hacer partidas de Shadowrun (allá por el año 89, cuando salió la primera edición) era complicado conseguir juegos de importación, o yo qué sé por qué, pero de siempre su ambientación, su forma de hacer las cosas, el estilo, todo... me enganchó.

Un día de estos, si me apetece y si alguien lo pide, hablo más sobre el juego. A o mejor hasta lo utilizo como excusa para poner algo cuando no sepa qué poner :-P

La cosa es que no tengo demasiado tiempo para adaptaciones, y el juego va por su cuarta edición (de esto ya rajaré en una de estas...), así que finalmente he optado por hacer a los KOWT un regalo... el regalo de disfrutar de todo Shadowrun. Las aventuras oficiales y las que inserte yo, no serán convertidas. El juego ahora tiene una línea oficial que va por ni se sabe, por ahí por el 2070. Los KOWT van a jugar a Shadowrun primera edición, y van a empezar en el 2050. Cuando hayan acabado las aventuras oficiales de primera edición, cambiaremos a segunda, y luego a tercera... así conocerán el juego desde dentro y se irán metiendo en la ambientación.

De hecho, jugaremos guiados en nuestro avance cronológico por la publicación de los libros. Es decir, que no meteré en partida nada (o todo lo que pueda evitar meter) que no hubiera sido publicado en la época en que salía cada aventura... como si estuviéramos esperando a que salieran a la venta, vamos.

Me cuesta, porque tengo que controlarme y no meter cosas que quiero meter, como reglas o cosillas de ambientación. Pero es bueno, porque el juega irá creciendo con las partidas y, la verdad, no dependemos de una editorial, porque ya tenemos los libros ahí al lado :-)

Espero conseguir cierto grado de ilusión cuando diga "¡ya he sacado tal libro!".

Y a lo mejor, a lo largo del tiempo, lo que acabo haciendo es un híbrido e incluyendo algunas reglas caseras o mezclando ediciones...

Hacía mucho, mucho tiempo (años) que no cogía Shadowrun 1ª. Me trae muchos recuerdos. La verdad es que, en cuanto salió la segunda, en el año 92, pasamos de edición y el primera quedó atrás. El mismo libro, no ya las partidas, tiene sus anécdotas. Fue secuestrado y recuperado por pura suerte, rescatado de una muerte segura, perdido y encontrado... Y es un recuerdo de tiempos más inocentes, de cuando éramos unos críos y era muy fácil evadirse de todo y jugar, jugar, jugar, quedábamos para jugar y jugábamos porque teníamos todo el tiempo del mundo para simplemente estar con los amigos, y jugábamos siempre que se podía,...

El mismo libro tiene un aire inocente, de una época en que los juegos de rol eran menos complicados, menos de números y más de rol, una época en que ya todo estaba inventado pero seguía teniendo olor a nuevo, y no había que maquillar nada. Yo recuerdo la segunda mitad de los ochenta como la época en que los juegos de rol se hicieron estéticos... bueno, el RuneQuest de Diseños, casi como que fue un paso retrovolutivo M-U-Y grande, pero en fin.

Al tema, Shadowrun. Los KOWT tienen un trabajo pendiente. Han jugado dos sesiones que, en realidad son una, así que, resumen de lo publicado: se han unido como grupo operativo de shadowrunners gracias a haber sido citados por Eve Donovan, una intermediaria que hace las funciones de Johnson en este trabajo. El encargo, en sí, es sencillo aunque no sin complicaciones: hay que entrar en un centro tecnológico y robar un archivo informático. Hay requisito horario. Al grupo le esperan muchos deberes y patear las calles. Hay que conseguir información sobre el centro, su seguridad, su disposición, localización, posibles problemas...

Pero, como son los KOWT, se las han arreglado para recibir la primera en la frente. Dos de los individuos (no diré quienes porque es muy vergonzoso) se fueron a pasearse por delante de la puerta, mirando arriba y abajo la valla y subidos en la Harley Scorpion de Zherta (huy, se me ha escapado), ignorando las cámaras de seguridad. Cuando salió un vehículo de seguridad (juro que la ametralladora la llevaban para que los personajes pensaran y se fueran rapidito) a controlar a esos gamberros, no se les ocurrió tirar con la moto carretera abajo o arriba, ¡no! cogieron la moto de media tonelada y se metieron por ella, arrastrándola, por el campo. Nada, los guardias les vieron y bajaron a ver qué pasaba (normas: hay que controlar todo lo que pasa cerca, por si acaso). Y empieza la ensalada de tiros. De esta seguro que Bob (huys) ha aprendido a llevar algo de blindaje personal...

Nada, que esto aún no ha acabado, pero que desde ya el centro tiene activado el estado de alarma, y desde ya me tengo que currar el módulo, porque esto no estaba previsto. Ni había pasado nunca (y eso que esta aventura se la he hecho a bastantes grupos).

Si es queeeeee...
Publicado por MazingEarl @ 8:37 PM  | Friquientrada
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jueves, 10 de agosto de 2006
¡Al Earlmóvil! Que esta tarde me dan mi Earlmóvil. ¡Yupi! O, como diría mi fiel sidekick, ¡santa vaca lechera, Earlman, por fin tenemos nuestro cuatro ruedas!

¡A la Earlcueva!

Actualización: Earlman ya tiene su Earlmóvil. Dato curioso: a pesar de las pataletas y tanto jaleo que me montaron... me lo han dejado como nuevo. Tal cual. De hecho, le han arreglado cosas de las que no di parte y cosas que, quizá exceso de honradez, especifiqué en el parte y en mis múltiples quejas NO tenían nada que ver con el siniestro. Por ejemplo, el paragolpes trasero, que me lo han cambiado enterito. O la matrícula delantera, que tenía una esquinita medio caída en la "M". Pero nada, será el sistema de camuflaje del Earlmóvil, que habrán ofuscado los sentidos de Peritodepegaman.
Publicado por MazingEarl @ 1:49 PM  | Breventrada
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miércoles, 09 de agosto de 2006
El lunes tuve una movida. Pues bien, aunque no se ha arreglado tal y como entendemos "arreglado-arreglado", al menos es un comienzo.

Bueno, ayer a eso de las dos y media (es decir, recién pasado el mínimo de 24 hrs que me dieron para arreglar la situación -que no el coche, eso ya veré cuándo está...) llamé de nuevo a la compañía, a Línea directa. Estaba aburrido, y me dije "¡vamos a tocar un poco los huevos!" Ayns, qué tiempos. Recuerdo cuando tenía INet con Terra y, aburrido del no_servicio y de sus chorradas y problemas técnicos llamaba cada vez que estaba aburrido... ¿intermedio en la peli? llamadita a Terra ¿hay que esperar a que se caliente el agua para los fideos? Operador que lo paga. En fins.

¡Bueno, que me disperso! Nada, que llamo, re-cuento el problema, la movida y tal, y la operadora me dice que me identifique, por motivos de seguridad. La tía no había tenido problema alguno en decirme de todo sobre el coche, el taller y hasta terminó de decirme la matrícula (concretamente, yo dije los números y ella las letras). Pero en cuanto salió el tema si-no-me-solucionáis-esto-os-denuncio-a-todos-panda-de-hijoputas, de repente va la tía yme pide el dni del titular o el número de expediente. Por pura cabezonería no me salió de los huevos dárselo sino que le solté lo que había: que el lunes nadie me pidió que me identificara y que a qué venía esto.

- Es por su seguridad, señor Hidalgo -le faltó decir lo de "si es que realmente te llamas así, escoria"
- Ya, por mi seguridad. Oye, una duda: ¿esto de lo de mi seguridad os preocupa sólo los días impares o es alguna clase de sorteo que hacéis por las mañanas? Porque ayer nadie me pidió nada por mi seguridad.
- Señor Hidalgo, por favor, conteste a lo que le estoy pidiendo.
- ¡No, no, no! ¡Aquí el que paga soy yo, así que me contestas y me explicas por qué ayer nadie quiso preocuparse por mi seguridad y por qué tú no te has preocupado tampoco hasta ahora!
- Señor Hidalgo...
- ¡Me siento indefenso! ¡Nadie da una higa por mi seguridad!
- Señor Hidalgo, no me apetece discutir con usted y...
- ¡Ese es un mundo muy grande y malo! ¿¡Por qué nadie me protege!?

La verdad es que la chiquita tenía un aguante de la hostia. Teniendo en cuenta cómo fue la conversación hasta el problema de seguridad, la mayoría de teleoperadoras ya me habrían colgado. Pero, al llegar a este punto...

- Señor Hidalgo, voy a pasarle con el gestor que lleva su expediente.
- ¿Qué expediente? No te he dado el número del expediente cuando me lo has pedido ¿cómo sabes cuál es?
- Señor Hidalgo, se lo he pedido para comprobarlo con el que tengo en pantalla...
- Ya, pero ¿y mi seguridad?

Y me pasó con la gestora, que es la misma pobrecilla que se gana la vida haciendo de barrera entre el dinero de sus jefes y el de los clientes. Vamos, para que pase de los segundos a los primeros.

Aquí aprendí que la seguridad depende de una pataleta. Ni más, ni menos. En fin.

La gestora me dijo, tras otra trifulca en la que ambos dijimos cosas que no sentíamos ...bueno, yo sí las sentía y ella seguro que también ("¡peritos enanos mentales!", "¡payasos incompetentes, y que me perdone la familia Aragón!", "¡estúpido y vago energúmeno, comedoritos!", "Señor Hidalgo") al final quedamos como amigos, ella dijo que lo sentía, yo que más le valía sentirlo y que me llamaría y que sí, que me llamara.

Pues nada, llego a casa, como (muy poco: mi barriga y yo lo estamos dejando: han sido años bonitos, pero sentimos que la magia se ha ido) y me dedico a mi periodo de meditación diaria.

En eso estaba, roncando como un bendito y pasando el calor estival, cuando me despierta el soniquete de Rasca y Pica.

They fight, they bite
They bite and fight and bite
Bite, bite, bite
Fight, fight, fight
The Itchy and Scratchy Shoooooooow


¡Ondía, el móvil! Corro a cogerlo. "Número privado", pone. Me lo pienso, ya que no me mola nada coger números ocultos. Lo cojo, y es la del seguro.

Me cuenta una milonga: que el perito se ha reafirmado en su informe después de un examen y que no pagan.

"Guay", le digo. Decido jugar un farol de los que hacen historia:

- O sea, que me pillas acabadito de hablar con el taller, que me hanconfirmado que el perito no se ha pasado ni el día dos ni el cuatro ni ayer ni hoy, y me dices que se ha reafirmado "después de un examen". Será después de volver a abrir (si acaso) el correo en el que dijo que la causa de un siniestro no forma parte del siniestro. ¿No?

Bueno, el tema es que la tía no sabía por donde salir. Yo protesto porque el perito es un vago de la hostia y no se molesta ni en conocer los siniestros (ya ni hablemos de ver los coches), y la tía me dice que el tío pone los cojones encima de la mesa. Cojonudo, oiga.

Al final me dice que de acuerdo, que la compañía paga el cubrecárter y la mano de obra.

- ¿Así? ¿Ya está? -le pregunto casi decepcionado, después de un brevísimo momento de incrédulo silencio.
- Sí, señor Hidalgo. He decidido aceptar el coste, pese a lo que pudiera suponerme el expediente -mpffft- dado que no tengo ningún motivo para dudar de su palabra, y en contra de la opinión del perito, que es un profesional altamente cualificado y...
- Altamente cualificado tengo el culo. Mira, muchas gracias, pero es que yo no quiero solo que me arreglen el coche. Yo quiero que, si pago un seguro caro de cojones, al menos la compañía me ponga un perito que se moleste en ver el coche y en leer mi descripción de los hechos. Vale, me arregláis el coche. Ahora mi pregunta es ¿qué pasa con el perito?
- ¿Qué? No le entiendo ¿qué quiere que pase con el perito?
- Quiero su cabeza.
- Señor Hidalgo, el perito ha realizado correctamente su trabajo y el informe...
- Me da igual. Quiero su cabeza.
- Señor Hidalgo...
- Que me pongas con alguien para poner una reclamación. Voy a poner una queja oficial.

Y...

Oye, la pusieron, y un rato más tarde me llamaron para decirme que había abierto un expediente para investigar mi queja y que ya me dirían qué pasaba.

La próxima vez que ma aburra, llamo a ver qué hay :-P
martes, 08 de agosto de 2006
Hay días en que me gusta salir a la calle. Las más, salgo y simplemente estoy, como todo el mundo. Soy uno más que se mueve por la acera o cruza las calles, que va a comprar o a hacer lo que quiera que hagamos los números vivos. Concretamente, yo soy el que lee mientras camina.

Pero hay veces en que estoy ¿perceptivo? y realmente veo lo que hay a mi alrededor. Entonces es cuando me maravillo con los distintos tonos de verde que puede tener un árbol, y miro al cielo y me parece que es una bóveda y que no está tanto ahí arriba como a nuestro alrededor. El otro día vi un ave. No sé cuál es, no soy ornitólogo. Para mí hay pájaros pequeños y pájaros grandes, pájaros de comer y pájaros de mirar. Era ese ave tan común en los parques de Madrid. Negra, con manchas blancas en las alas. Estuve un buen rato mirándola, mientras daba saltitos por la hierba del parque. Se me ocurrió que la hierba debía hacerle cosquillas en la panza, porque no paraba quieta, moviendo la cabeza de un lado a otro, entre salto y salto. Movía la cabeza como lo hacen los pájaros, como con espasmos. Como si le dieran calambres, o escalofríos.

Y, antes de ayer, el domingo, fui a Sol. Mientras esperaba vi a un señor mayor sentado. Había puesto una chaqueta, o un pazo sobre un mojón para sentarse sobre él, y tenía varios bastones en la mano. Supuse que trataría de venderlos. Las cabezas de los bastones estaban talladas a mano. Eran graciosas cabecitas de animales. Perros, gatos,... también había un pájaro -supongo que de los de mirar. Los bastones en sí eran... bueno, al menos un par eran palos de escoba. Eso me deprimió.

El señor, el artesano, se estaba preparando para empezar otra talla. Se quitó la gorra, apoyó su bolsa en sus piernas y con la gorra cubrió las cabezas de los bastones. Se apoyó sobre ella y cogió un pedazo de madera y su navajita.

Ojalá pudiera decir que vi cómo sus manos ágiles sacaban una figura de la madera mientras caían virutas en la acera de la Puerta del Sol. Pero no.

Lo único que puedo decir es que el momento pasó, que dejé de ver, que me convertí en uno más de tantos caminantes insensibles, cada uno a lo que los números vivos hacen y que me fui, y que dejé atrás al artesano, al artista. Supongo que queriendo vender sus bastones en Sol, un domingo por la noche.
lunes, 07 de agosto de 2006
En fin. Es lunes, y parece que hoy es el día.

Y vaya día. Después de un fin de semana bastante decente en el que los KOWT vinieron a casa, jugamos a Civilization (el de tablero nuevo, donde fui miserablemente humillado por el E-nano ¡lo pagará! ¡pagará haber ocasionado la caída de la civilización Uzra!), me regalaron un juego de dados de peluche (gracias, chicos "¡ya me emocionaron, estúpidos!") que pondré en mi coche...

Me pasé la tarde montando una estantería que se estaba desmontando de puro vieja. Esperemos que aguante colgada de la pared. Si no, ya pasaré fotos (nota mental: en las partidas, sentar al E-nano debajo de esa estantería) y acabé roto. Pero roto, roto. Y amanecí.

Y me vine antes al curro, porque tengo una movida en marcha y quería estar en lo que se movía. Se supone que un camión con una antena de tres toneladas no es algo que pase desapercibido o se despiste ¿no? Entonces ¿cómo es que ha estado tres días perdido sin que nadie lo sepa? Ah, claro. Nadie sabía que estuviera perdido porque nadie sabía donde estaba. Creedlo o no, niños y niñas: esa es la respuesta del transportista "no sabíamos que estuviera perdido, pero es porque no sabíamos dónde estaba".

Finalmente ha aparecido. ¡Demos gracias! Me imagino que el tío estaría de putas o yo qué sé, pero si sé que la antena tenía que estar el viernes en Madrid y hace cuatro horas en Murcia, y ahora sale de Madrid... Bueno, cabreos, explicaciones, y al final, como si la culpa fuera mía ¡qué le vamos a hacer! Poner el culo ahora y pasar el cacillo a fin de mes, como toca :-)

Pero la buena fue la del seguro. Os digo cuál es: Línea directa.

Hace unos meses me saqué el carnet. Por ahí cuento mi examen práctico, y todo. El caso es que pillamos un coche, y salvo los típicos roces de los paragolpes que le haces cuando eres novato y tu garaje es como para el pitufocar y no para el Earlmóvil. En fin. El tema es que justo el día antes de la mudanza el coche sufrió lo indecible.

Os lo cuento: iba yo a ciento treinta por hora cuando me comí una pared.

Atravesé la luna con la cabeza y me dejé los piños en dicha pared.

La cosa es que el seguro dice que no me cubre el frontal destrozado del coche, pero sí la luna. Dice el perito que el frontal machacado no tiene nada que ver con el siniestro.

Es mentira, pero es un equivalente a lo que me han hecho. La cosa es que yo, en mis cosas, pensé que sería buena idea meter el coche de morro en la plaza del garaje nuevo. Tenía un mes, con esa plaza, y siempre lo había metido de culo. Claro, pensé que si lo metía de morro, sería más fácil cargarle cosas de la mudanza en el maletero.

¡Maldita la hora, joder, coñoya, mecagüenlaputadoros!

La cosa es que, nada, cargo el coche, tal y cual, y salgo. Salgo, claro, de culo.

Y el cubrecárter (ahora sé que se llama así) se engancha con el cepo de la plaza y se raja. El coche se queda atorado ("nesesito un arma") y no tira patrás. Enfurecido, me cagüentodo lo que se menea y le pido a un vecino que había allí (mira qué casualidad y qué suerte) que saque su coche, que era el de la plaza de al lado. La idea era salir palante. Cosa peliaguda, porque había una pared justo en mi plaza y era cosa de maniobrar en plan chungo. Me dice que vale, lo saca y empiezo palante, con cuidadito. ÑIAAAAAAAAC, hace el cubrecárter. Miro por los retrovisores, y voy de puta madre, me sobra como un palmo.

Claro, la cosa está en que el protector de la columna no sale en el retrovisor, porque es bajito. El protector de metal.

Y... ñaaaaaaak. A tomar por culo el lateral izquierdo. Arreglo la cosa y... a tomar por el culo el derecho. Vamos bien. Al final logro salir (con hasta pocos daños para como era la cosa, mira tú) y doy el parte al seguro.

Maldita línea directa del demonio. Panda de incompetentes.

Cinco días después me recogen el coche y me dicen que para par de días me lo tienen.

¡EMBUSTEROS!

Me llaman del taller y me dicen que la compañía les dice que no cubren el cubrecárter porque... (agárrate, que vienen curvas) porque no es un daño provocado en el mismo siniestro.

Vamos, como lo de la pared.

Me arreglan los roces y tal, pero el cubrecárter me dicen que me lo pague yo.

Y en esas estamos. Llamo al seguro y me dicen que el taller ha mentido (así, con esas palabras: "le han mentido, señor Hidalgo: aquí no nos consta nada de eso") y luego, que el perito habrá pasado esta mañana y ya mandará el dictamen...

Aquí miente hasta el Tato (Zid ¿tú trabajas en Línea directa?).

Llamo al taller, les cuento esto... y me dicen que el perito no ha ido. Que ha visto las fotos por correo-e y ha decidido que todo eso no ha sido causado por el mismo siniestro...

De puta madre. De puta madre el perito de todo a cien.

Vamos ¿a este tío le salió el título de perito en una bolsa sorpresa o qué?

El taller me da la fecha del correo-e, la hora y tal y llamo a Línea directa. Ahora sí. Ahora, con esos datos, resulta que sí tienen el informe del perito. Y empieza el circo. Que si en 24-48 hrs me lo han arreglado, que si tal y que si cual.

Vamos, aquí van a caer denuncias a tutiplén. ¿Estoy pagando un seguro a todo riesgo de la hostia de caro con franquicia y todo para que el perito se quede en su casa tocándose las bolas y matándose a pajas con zooporno y decida que la causa inmediata de una maniobra que causó daños adicionales no pertenece al mismo siniestro?

¿A este tío qué le pasa? ¿Sus padres eran hermanos o qué coño pasa aquí? En serio ¿a quién hay que comerle el rabo para ser perito de estos? Si el que me vio el coche para ver si se aseguraba o no se limitó a agitar una linternita y a apuntar el número del coche, y este se queda en su casa y decide por correo-e les pagan por hacer eso... yo me apunto, coño.

Ja ja ja, soy perito ¡temblad, mortales! ¡yo decido si el seguro paga o no paga! ¡y lo hago sin competencia ni habilidad especial alguna! ¡lo hago a golpe de dedo! MWAHAHAHAHAHAHA

Joer, si es que, si no es monarquía es dictadura popular o sociata, o si no, los peritos, banqueros, alcaldes marbellises o putas sifilíticas de bocas pustulentas, pero es que siempre, siempre, siempre, acaban pagando los mismos miserables de abajo, los comemierdas de a pie.
Nada, que no hay manera. He estado experimentando con la creación de diseños para el ciberestrado, pero no consigo que el cuerpo de los artículos tenga un ancho decente. Y eso por no hablar de ese estúpido color blanco que sale bajo los cuerpos laterales. ¡Rediox!

En otro orden de cosas: acabo de echar un vistazo a los esmailis, y mirad qué cosa tan mona:

:2]

¡Parece un cubo gelatinoso!

Talué.
Publicado por MazingEarl @ 11:12 AM
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Salvo por la pereza inherente al lunes, hoy andamos con más fuerzas. Bueno, si no fuera por la paliza de montar muebles, claro. Ayer los KOWT me dieron una sorpresa muy agradable, que ya contaré cuando tenga un rato. Si luego puedo, me meto con HackRite, que ya subí los elfos (me apetece ponerme con los poderes de sangre) y pongo algo más en aquí mismo.
Publicado por MazingEarl @ 10:25 AM  | Breventrada
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viernes, 04 de agosto de 2006
Pereza.

Pereza total. Hoy he venido una hora antes al trabajo porque sabía lo que iba a pasar. Se harían las diez y ya se me habrían acabado las fuerzas.

Diría que es culpa de la mudanza, pero no. Es, simplemente, pereza. El tiempo, será. Ahora mismo me estoy obligando a escribir esto, sólo por no volver a caer en el abandono de la cosa esta del despotricar.

Y, de todos modos, se me están pasando las ganas de seguir escribiendo. Total, ¿para qué? Lo que escribo no interesa a nadie más que a mí, y ni eso. Y tampoco soy tan raro como para justificarme diciendo que es que es exhibicionismo.

Unos días y ya me apetece cerrar esto. HackRite no. Sólo esto. Para rajar y protestar ya me tengo a mí solo ¿no? Como los locos que hablan solos :-)

O igual es sólo la sensación de pereza que me asfixia, ahora mismo. No me apetece hacer nada, pero nada. He quedado con mis KOWT el domingo para jugar, pero me da pereza. Me apetece un huevo, pero al mismo tiempo... es como si me pesara el esfuerzo. Y no es esfuerzo, joder. Ni obligación. Me voy de vacaciones dentro de unos días y es que hasta eso me da más pereza. ¿Qué hacer cuando no tienes nada que hacer? Llevo tanto tiempo sin tener un día libre o de vacaciones que ahora que tengo los findes y vacaciones... me aburro.

En fin, a ver si se me pasa esto y decido qué hago con esto, si cierro o no cierro.
miércoles, 02 de agosto de 2006
Pues eso. Que he pasado -de nuevo- por la ordalía de mudarme. Tres mudanzas en menos de tres años. No sé si es un récord o qué, pero debería. De Alcalá a Aluche, de Aluche a Arganzuela y de Arganzuela a Alzina.

Mi madre, de aquí a que llegue a la zeta, voy aviado.

Mudarte es un coñazo. La primera vez, por lo menos, iba medio preparado. Eran mis cosas, y estuve como tres meses preparando cajas y haciendo viajes entre los pisos, para ir llevando esas cosas que te hacen falta y no tener agobios. La segunda vez, aunque tuve cierto tiempo, tenía la presión de la fecha de entrega del piso en el que estaba. Y encima, como ya no era para vivir solo, pues en el piso receptor me metieron prisas para vaciar las cajas. Créalo o no, amigo visitante, en menos de una semana todas las cajas estaban vacías y todo estaba colocado y distribuido.

Eso debe ser otro récord.

Y ahora, justo un año después, piso nuevo, mudanza, agobios. Y esta vez, con unas prisas que deben ser para récord, también. Ciento treinta y dos cajas, cuatro maletas, dos bolsos, seis bolsas gigantes, un camión en dos viajes. Y todo preparado en un periodo de menos de setenta y dos horas. El proceso en sí llevo algo más de tiempo. Como menos de dos semanas desde que me puse a buscar piso. Pero lo que es la mudanza... ¡mi madre! Lunes, veo el anuncio del piso y hablo con la agencia. El Martes localizo el piso y veo la zona. Miércoles: vemos el piso. Jueves, volvemos a verlo con toda la familia (TODA: hasta mis padres, que estaban de visita... de la que ya hablaré a su debido momento). Viernes decidimos y avisamos a la agencia. Lunes pagamos señal, el martes fue el día internacional del despiste, así que al final no hicimos nada. Miércoles, localizo una empresa de mudanzas y negociamos presupuesto. El sábado ya dormimos en el piso nuevo.

¡Zas!

Nótese que no cuento lo que pasa entre el miércoles y el viernes. Básicamente, lo que sucedió fue esto: se localizaron cajas y se empezaron a llenar con calma. Las mañanas pasaban en el sopor del trabajo. Las tardes, entre consejos familiares de cómo debe hacerse o no una mudanza, obtención de contenedores de cartón y, quizá, rellenado de un par de ellos. Pero el viernes... aaaahmigo. El viernes ya fue otra historia.

Más que historia, histeria.

El menda se hizo la casa casi entera. Cierto, cierto. Mi santa se curró el salón. Pero estudio y biblioteca (tíos: tengo una cosa que se llama "Friquientrada"... imaginad la de libros que había que guardar), lo que quedaba de salón... todo eso se lo hizo un servidor. Aproximadamente, unas sesenta cajas en una noche.

Llegaron los de la mudanza y acabaron de encajar todo. Les dejo porque la parienta estaba en el curro y yo estaba entre un piso y otro preparando el receptor y controlando el emisor. En teoría.

Llego al nuevo piso y me encuentro a mis suegros limpia que te limpia. Los señores se habían plantado allí a eso de las ocho... es lo que tiene vivir (ahora) a cinco minutos (suspiro) de los suegros.

Saco las cosas que había llevado (aparqué en el vado porque, qué coño, es MI vado) y las distribuyo. Cosas que sueles necesitar tener a mano en una mudanza. Luego no sabes dónde están.

A saber:
- mi colección de dados. Los d6, la colección, no los dados de jugar. Eso hubiera sido demasiado raro.
- una bolsa con dos juegos de dados de jugar. Esto es precaución, no friquismo.
- el Warhammer RPG de Bucci. No tanto por cuidárselo y salvarlo de los rigores de la mudanza como para tener algo que leer por si al final me da por hacer partida de diario de esto.
- mi Shadowrun 4ª ed. Ni para leer ni para salvarlo. Es que aún no lo he sobado lo suficiente. Si quiero llevarme mi 10% de su valor en puntos de experiencia por semana tengo que mantenerlo cerca de mí.
- el portátil. Con un par de películas en el disco duro, puedo aguantar lo que sea esperando al camión de la mudanza.
- los cables del portátil. La batería puede no aguantar.
- el monitor accesorio del portátil. Oye, a lo mejor quiero jugar a algo mientras veo la peli.
- dos juegos para instalarlos. Llevo dos meses jugando al Age of Empires III, pero a lo mejor me canso de repente y quiero cambiar de juego.
- dos cúters. Somos dos y vamos a tener que abrir muchas cajas.
- los documentos y tal importantes. DNI, carnet de conducir y tarjeta del cajero.
- el sobre con el dinero para pagar la mudanza.

Espera. El sobre no está en la mochila.

Momento de pánico.

Vale, no hay razón para el pánico.

Momento de histeria.

Esto ya está mejor.

Vamos a combinar pánico con histeria.

No puede ser. El sobre estaba dentro del bolso que estaba dentro de la mochila. Le doy la vuelta a todo. Lo toco todo. Miro dentro de todo. Me miro los pantalones.

Salgo por piernas. Cojo el coche y llego al piso emisor. Los de la mudanza me miran raro. ¿Y este? ¿Qué prisas? ¿Por qué suda tanto si los que curramos somos nosotros?

Busco el sobre. Nada. Hay uno que me mira raro. Y está muy atento a lo que hago. Estoy por decirle que lo suelte.

Pero sigo buscando, por si acaso.

Cosa curiosa: el sobre aparece bajo una caja que estaba muy apartada de donde tenía el bolso. Debió caérseme al preparar la mochila ¿pero cómo apareció por allí abajo? Supongo que es el equivalente a pisar el billete caído en la acera.

En fin. Recuperado el dinero, vuelvo al piso receptor. Me llaman y me dicen que se van a comer, que luego me avisan para que les abra. Además del sobre, se me olvidó darles una copia de las llaves.

Los tíos se pegan tres. ¡TRES! horas comiendo. Voy de nuevo, les abro y vuelvo. Me dicen que les quedan como dos horas, porque ya han bajado todas las cajas y sólo faltan los muebles.

Llego al receptor y ahí es donde le han dado.

Típica estrategia de empresa de mudanzas. Cuando tienen la mitad de la casa cargada, te dicen que hay más de lo acordado y que te tienen que cobrar más. Bronca, les digo que por los cojones y que descarguen y se vayan a su casa. Me llama la "jefa de tráfico" (que tiene de jefe de tráfico lo que yo de príncipe encantado) e iniciamos la bronca. Esta no sabe con quién se las está viendo. Como una hora de teléfono. Habla con su jefe y al final pago lo que me sale de los cojones y que encima es menos de lo que pedían. Mola ¿no?

Me lo traen todo a casa, tienen que pegar dos viajes. En el segundo voy con ellos a controlarles. No me fío, joder. Y encima se querían ir sin montar los muebles. ¡Juas!

Pago, se van, y me encuentro con la invasión de las ultracajas.

Desde entonces, he ido colocando cosas más o menos en su sitio, distribuyendo cajas, y tal. Lo primero que coloca uno es la tele. Bueno, y la cama. Pero esta puede esperar. Si hiciera falta, se duerme en el colchón en el suelo. Es curioso lo indispensable que es la tele aunque no veas la tele sino las series que... bueno, las series que tienes. Y las películas. Luego va el microondas. La nevera te hace esperar por aquello de enchufarla al par de horas de que se esté quieta.

La lavadora la puse el domingo. Hasta ahora bien: no he inundado nada.

Las mudanzas son un coñazo. Ojalá no hubiera una próxima, pero si la hubiera, he aprendido algunas cosas que quiero transmitir en forma de consejos:

- hay que empezar a empaquetar desde que uno decide que va a buscar piso. Es mejor hacer las cosas con calma y luego saber dónde está cada cosa.
- hay que hacer un inventario numerado. Numerar las cajas. El inventario ha de estar ordenado por número de caja, por orden alfabético, por habitación origen, por mueble origen y por uso. No vuelvo a pasarme dos horas buscando las putas pastillas.
- hay que preparar ropa para por lo menos dos semanas y llevarla en maletas o bolsos.
- hay que tener un bolso de mano con lo indispensable y de uso inmediato. De forma similar, en el coche hay que tener otro bolso con más cosas indispensables: un vaso, un plato y un juego de cubiertos por persona. Por ejemplo.
- ¡Papel higiénico! Hay que asegurarse de que queda papel en el piso emisor y de que hay en el receptor. Nunca se sabe el apretón que te va a dar ni cuándo.
- Cerrar todos los cabos sueltos con quien vaya a hacer la mudanza. Cada cual sabe los flecos que tiene, pero esto es muy importante.

Cierro: estoy cansado de mudarme. Es un coñazo. Cuando hicimos la mudanza anterior mi cuñada heredó las cajas vacías. En esta, nos ha pasado parte de esas cajas que le dimos. Es increíble, pero entre ellas hay una superviviente de una mudanza de Alcalá-Alcalá y dos de la mudanza Alcalá-Aluche. Si sigo mudándome, me temo que un buen día acabe pronunciando estas palabras:

- hijo mío, esta caja ha permanecido con la familia durante incontables mudanzas. Úsala bien y cuídala. Mientras le seas fiel, te servirá bien.

Estoy hartito de mudanzas, en serio. Ojalá aguante aquí...

Deseadme suerte ;-)
martes, 01 de agosto de 2006
Pues eso. Que he "terminado" de mudar el blog. Me he venido aquí porque me fío del criterio de Bucci, porque nadie me ha aconsejado nada mejor y porque estaba un poquito (MUY) harto del alojamiento anterior.

Me queda experimentar con la apariencia del sitio este, y me gustaría hacer algo con todas las opciones que tiene el tema. Por ahora, hasta he puesto un contador que ya va por tres o cuatro (¡yupi!) ya (<- sutil referencia al alojamiento del que he huído cual perro con la cola encedida).

En fin. Dadme un rato y luego os cuento la mudanza de verdad. La chunga que no tiene visos de acabar jamás.
Publicado por MazingEarl @ 10:04 AM  | Breventrada
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Es que no tengo mucho tiempo. Es la fecha que es y tengo que cerrar el mes en el curro, así que no tengo mucho tiempo para contar cosas.

Ya os contaré mañana o pasado, o el otro, si puedo. Si no puedo, no.

Pero eso sí: un pequeño adelanto. Nos hemos mudado de casa (qué raro: todo el mundo dice que se ha mudado de host para el blog, y yo me mudo de casa), así que no tengo INet desde el sábado. ¡Dulce liberación! Me jode porque justo acababa de volver al blog, le estaba metiendo estopa al tema de HackRite y ahora me arriesgo a caer presa de la pereza en lo que me enfrento a decenas de cajas. En fin, deseadme suerte y gracias por pasaros, seres inexistentes ^_^

Eso: ya os contaré.
Publicado por MazingEarl @ 8:56 AM  | Breventrada
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Es como en una historia de "calvo viaja al mundo de las hadas y vuelve a casa sólo para ver como todo ha cambiado".

He estado fuera del blog cosa de meses. Salvo par de incursiones algo absurdas, podéis ver que no hay nada en semanas, meses. Prácticamente, desde el año pasado, nada hasta la actividad medio frenética de esta semana.

Yo pensaba que vale, que todo seguiría igual. Y va a ser que no. Tal cual Rip Van Winkle, me he encontrado que muchos blogs que visitaba y leía con cariño llevan callados todo este tiempo. Y los que no, escriben con una escasez que raya lo preocupante.

Luego he visto algunos que me han sorprendido. Pero no quiero hablar de ellos ahora. Sólo me gustaría volver a leearl los blogs de mi gente y animarme con sus textos.
Estaba pensando que, para paciencia, la que tenemos los usuarios de Metro Madrid (¡"Mejor en Metro"!).

Si me permitís el chiste fácil, casi prefiero el sistema imperial (¡ratamplan chán!)

Llega el vagón de ganado y haces un rápido examen. Evalúas en cuál podrías meterte, aunque fuera encogiendo las pelotas, metiendo la tripa y aplastando brazos y manos para poder convertirte en el gusano que Metro da por supuesto que eres. Así ocupas menos.

Hace calor, y sudas. Y suda el de al lado, y la de al lado, y el cuerpo que te aprisiona por tu derecha, los dos que te empujan desde atrás y los de tu frente e izquierda, que te sirven de apoyo.

Desde que tuve el "accidente" tengo la pierna hecha una mierda, así que no es divertido hacer equilibrios sin poder agarrarme a nada. Y es que las barras son caras. ¿Para qué poner más barras? ¿Para que la gente se pueda agarrar? ¡Qué desperdicio! Que hagan equilibrio, que se apoyen unos en otros, ¡que entren tantos que no haya espacio ni para perder el equilibrio!

Hoy, de hecho, hubo un momento en el que perdí pie. Estaba intentando poner mis apéndices inferiores en la misma vertical que el tronco y tropecé con algo que espero fuera el pie y no el cadáver abandonado de alguien. Zas. Ahí la liamos. El pie (el mío) perdió contacto con el suelo, la masa ("¿va a salir? ¿va a salir?" ¡Claro que voy a salir, coño, joder, cuando me toque, pero mientras espérate a que lleguemos a la puta estación para empezar a agobiarte!) me arrastró. Como no puedo evitar que mi otro pie esté unido al resto de mi cuerpo por la pierna, éste siguió a todo mi ser en el trayecto. Así que, durante unos segundos y antes de empezar a escurrirme hacia abajo (hace calor, y sudas. Y suda el de al lado, y la de al lado, y el cuerpo que te aprisiona por tu derecha, los dos que te empujan desde atrás y los de tu frente e izquierda, que te sirven de apoyo... y el sudor resbala), durante unos ¿segundos? ¿minutos? (¿horas? el tiempo en Metro de Madrid no es como en el mundo real. Las dimensiones no son como en el mundo real...) existí como un mágico ser ingrávido que flotaba en el espacio del éter sudoroso del Gran Gusano de Hierro.

Luego ya la gravedad y yo lo hablamos, arreglamos nuestras diferencias y volvimos a juntarnos. El segundo pie tocó el suelo más o menos a cuerpo y medio a mi izquierda. Lo que quiere decir que me había desplazado y rotado sobre mi eje vertical más o menos un cuerpo, y mi pie, medio cuerpo. La situación mejoraba, pero tenía visos e empeorar si no hacía algo, y pronto. Mi verticalidad amenazaba convertirse en horizontalidad pisoteada. ¿Sería mi destino convertirme en algo con lo que tropezara otro desgraciado?

Me rehíce. No podía permitir que ni el pánico ni la situación me dominaran. Si normalmente procuro no molestar a mis compañeros de infortunio, no encontré más salida que olvidarme de mis buenas intenciones, del Buen Rollo, por unos momentos. Sólo lo justo para sobrevivir.

Me expandí. No me puse verde (algo púrpura sí, por aquello de la falta de oxígeno), pero no hubiera estado de más. Lo primero: saqué tripa. Cuando, elástica, volvió a su tamaño natural tras haberse sobreextendido, aproveché los escasos centímetros que gané para mover mis brazos al frente, unir los codos y mover hacia arriba mis antebrazos. ¡El brazo izquierdo estaba atrapado! Mis reflejos de combate urbano, desarrollados tras años de sobrevivir como forastero en la jungla madrileña, no perdieron ni un segundo. Lancé la pierna derecha, que aún estaba en el aire, hacia delante. Toqué algo blando con la rodilla. Blando y redondito, me pareció percibir. Un gemido agónico me dijo lo que necesitaba saber: si el dueño de la desconocida entrepierna retrocedía, habría ganado espacio y tiempo. Sólo el tiempo justo que la masa humana necesitaba para inundar el hueco (que, ya se sabe que en estos entornos adquiere propiedades afines a los fluídos), pero suficiente para ganar pie. Si, por el contrario, el objetivo que había ehm... tocado, era una mujer o, si era un hombre, se encogía agarrándose la parte golpeada... entonces estaba perdido.

Pero tuve suerte y retrocedió.

Una vez gané pie, lo demás era relativamente sencillo: me sujeté con un brazo (ya libre) a un bolso, correa, coleta, melena o lo que hubiera a tiro. Y el otro brazo, estirándose, logró enganchar el dedo corazón a una barra. Con cuatro de mis extremidades, aunque precariamente, sujetas, pude recuperar la verticalidad.

Justo a tiempo de llegar a la parada anterior a la mía, donde el vagón quedó medio vacío y pude hacerme con un hueco para sujetar ¡tres! dedos a la barra.
Hoy estoy que me salgo. Dos tablas para el HackRite, algunos avances más para lo mismo (sin publicar aún), y ya van dos o tres entradas aquí.

El lunes tuve mal día en el tajo. Ni un momento de respiro. Pero vamos, que el peor de los días aquí es como millón y medio de veces mejor que el mejor de los días allá ;-) Vamos, que de puta madre igual.

De todos modos, es que fue lunes, y eso se notaba. Pero tuve un alegrón. Me llamó el Zid (por cierto, cómo ha adelgazado, el hijoputa; parece un elfo calvo y yonqui) y quedamos para ir a recoger al Belta al aeropuerto (que los dos cabronazos se iban a Berlín de vacaciones, en plan rollo parejita y tal; allí están ahora).

Aún no conocía al Belta en persona, pero me lo pasé de puta madre. Es un tío cojonudo (inciso: ¿por qué los tíos tiramos de lenguaje chungo para decir cosas buenas de la gente que nos cae bien? ¿o soy solo yo?), y nos echamos buenas risas.

Fue una velada nostálgica. En lo que llegaba el Belta, estuvimos por irnos a la T3 a esperarle "matando Defias", pero el tío nos dijo que estaba esperando a que respawnearan las maletas y le esperamos, por si tal.

Hablamos de esto, de lo otro, se rieron de cómo me pierdo por las M30 y 40 (¿sabíais que van dando vueltas y que a Avda. de Andalucía no se va or Ventas desde Acacias? Qué cosas ^_^), el Belta nos contó que lleva mucho equipaje (su lado femenino: lleva más equipaje que mi madre) por si le apetece ponerse sus gayumbos color violeta, y acabamos hablando del WoW.

Claro.

El monotema :-P

La cosa es que todos, los tres :-P lo echábamos de menos. Me decían que ya no era lo mismo desde que lo dejé. He de admitir que echo de menos a mis personajes. A Aizila, la maga, Earl, el guerrero gay, Alataza, el paladín nazi, Rogna, el cazador enano guarro... y también a sus personajes. Al Beltadine, el botiquín con barba, y a Delba, la zorra de pelo lefeado. Naturalmente, el Flipi es incomparable (e imparable, me dicen), y el Dimuscul... el WoW sin el Dimuscul no tiene color. Tanto daría jugarlo en fósforo verde. A Ayala y a Papi Bragnor, también le recordamos. Y del otro elemento y sus... cosas... digamos que sólo nos acordamos de él.

Me estuvieron intentando convencer. Que volviera, me decían, que tal y que cual, que podía recuperar a mi antiguo personaje, que me ayudarían a ponerme al día...

Estuvieron a punto de convencerme. Me dijeron de empezar todos de cero en un nuevo servidor, yendo todos a la par, de resucitar al gremio, a la Orden del Palo.

Al día siguiente, después de pensarlo, accedí. Propuse que el gremio se llamara Order of the Stick: Clon Saga, a ver :-P

Y accedí, porque lo que cuenta no son los personajes ni el poder en la partida. No importa si estás en un gremio masificado con decenas de súperpejotas ni si tienes los mejores objetos, el mejor equipo. Lo que, en realidad, importa es esta gente, estos AMIGOS; son ellos los que hacen que los momentos en el juego valga la pena.

Lo que daría porque Los KOWT se apuntaran a esto y entraran en la OOTS: CS.

Son estos amigos, son mis amigos, los que hacen que el juego sea juego y no sólo tiempo que corre.
Publicado por MazingEarl @ 8:52 AM  | Friquientrada
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"¿Dejarte la play? ¿pero qué dices! ¡Antes te dejo a...!"
-Zidair, elfo fiel reincidente

Publicado por MazingEarl @ 8:50 AM  | Por la boca...
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Es a diario. Siempre a diario. La misma burla cotidiana con los anuncios de Metro, y los usuarios teniendo que pagar un euro por viajar como ganado. Ves la publicidad y ves unos pies que entran en un vagón limpio, despejado, luminoso a través de una estación limpia, despejada y luminosa. Asientos libres, espacio vital. Y no puedes hacer menos que pensar que te están tomando por idiota. Porque llegas a estaciones sucias, oscuras, descompuestas, y entras en vagones atestados hasta el límite de la capacidad humana. Miras al suelo ¿y qué ves? Pies no, desde luego. La masa no te permite verlos. Estamos demasiado apretados. A veces, demasiado apretados hasta para poder respirar. Obligan a sus clientes a viajar hacinados como animales, y a sus empleados a trabajar con unos medios vergonzosos. No me quiero ni imaginar lo que debe pensar un conductor cualquiera cuando ve a los viajeros entrar y salir mientras le dirigen miradas acusadoras, furiosas.

Ya que están haciendo gastos absurdos que no mejoran en NADA el servicio ¿por qué no aprovechan e instalan compresores de basuras en cada vagón? Así la escoria que somos sus viajeros podremos apretujarnos aún más y podrán meter a más desechos humanos por metro cúbico.

A mí se me caería la cara de vergüenza si me atreviera a utilizar eslóganes tipo "Metro vuela" o "mejor en Metro" si ofreciera un servicio tan triste como este.

No puedo evitar pensar, cada día, que qué suerte tengo de que a ningún desgraciado se le ocurra repetir lo del metro de Londres o nuestro 11M en el Metro de Madrid. Entonces sí que podrían ustedes decir lo de "Metro vuela". O "de Madrid a Cielo", señor Gallardón. No íbamos a salir ni uno vivo.

Y suerte están teniendo de que no haya pasado ya una desgracia con estos calores y esas apreturas.

Se me ocurren algunas sugerencias más. Hay unos 30-40 cm de espacio desperdiciado sobre nuestras cabezas. Reduzcan la altura de los vagones y así ahorrarán todo ese aire. Por no hablar de la altura de las paredes, claro.

No, espera. Casi mejor, voy a hacer algunas sugerencias productivas. Que no se diga.

A ver esta: el servicio que dan no vale, ni de lejos, el euro que cobran. Para evitar quejas, ¿qué tal si la tarifa es un poco más acorde con el servicio Y NOS PAGAN POR USAR SU TRANSPORTE?

No, esa sigue siendo un pelín dura. Mejor algo más creíble: hay horas en las que Metro debería ser gratuito. Lo siento, pero es lo que hay. Espera... dije... ¿dije que esta era más creíble? ¿Los mandamases del Metro, que seguro que no lo usan, ofertando su servicio gratis? Espera, que me parto.

Lo que deberíamos hacer es declararnos en huelga de usuarios. Que nadie pague hasta que la cosa mejore. Todos nos deberíamos colar, entrar sin pagar, hasta que arreglen las cosas. Por favor, que ni Aguirre ni Gallardón hagan nada por arreglarlo. Si van a tomar alguna decisión, entonces mejor que se quede la cosa como está.
¿Cómo pelamos las pipas? ¿Cómo pelarán las pipas que meten en las bolsas de pipas peladas?
Publicado por MazingEarl @ 8:47 AM  | Breventrada
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Ay mi madre, qué pereza que tengo nel cuerpoooooOOOO

A ver, recapitulemos.

Uh

Uh

Uh

...

¡Urk!

Mejor hagamos un resumen de esos tipo blog:

Estoy: sentado, claro. Al teclado. Nos ha jodido ¿esto a quién se le ocurre?

Diox, espero ser real, porque como sea un personaje de ficción, con este guionista me queda poco hasta que me cancelen...

En realidad, estoy de vicio. Bueno, todo sea que no me cancelen en plan "oye, tu serie se ha puesto interesante, así que la cancelamos justo ahora".

Vamos a resumir un poco las cosas que me han cabreado y las que no en estos meses de ausencia.

No, las entradas tipo "eh, que he vuelto" no cuentan.

Un año más me he quedado sin CLN. Curiosamente, me ha dado igual. Me ha jodido la parte de "hice planes y se me fastidiaron". Pero, sinceramente, si los planes hubieran sido ordenar trozos de pizza por decimales de fracción de metro cuadrado, ... bueno, si mis planes hubieran sido eso, seguro que me cancelaban. O sea, me hubiera gustado ver a la peña, claro. Pero es que ya hace tanto tiempo que no les veo que casi estoy hasta desapegado. Lo siento, chicos, ¡tendréis que volver a ganaros mi amor!

Antes de ayer volví a empezar el San Andreas. Más que nada, porque mi última partida guardada tenía fecha del diecisiete de Noviembre y ya no me acordaba de nada. Está bien, el juego. No sé por qué, pero ahora me parece más violento que antes.

Bueh, sí que lo sé. Es porque cuando me aburro me dedico a cortar el cuello al personal. Sin motivos ni nada, sólo para oír el "glglgl" que hacen cuando se desangran y ahogan.

Claro que esto no quiere decir que sea un tipo violento. Detesto la violencia. Es que la gente en San Andreas no son personas de verdad, sino unos y ceros.

Lo que les convierte en unos más que mucha gente de la de verdad.

Cosas que me cabrean.

Perdidos. Me he visto las dos temporadas. ¿Por qué me engancha una serie en la que no pasa nada, realmente? La segunda temporada ha sido una broma mala. Diox, quiero ver la tercera.

Tru Calling. ¿Por qué una serie se basa en que una morenita que vale, es mona, se pasa la vida corriendo? ¿Cómo puede alguien pagar a unos guionistas que dejan que una serie se empiece a poner algo interesante cuando le quedan dos capítulos a la primera temporada, se pone medianamente interesante cuando acaba y realmente empieza a interesar en el capítulo anterior a cancelar la serie?

Series infravaloradas.
Scrubs. Me encanta esa serie. A ver si localizo alguna temporada más, porque la primera sabe a poco.

Arrested Development. No sé si se ha acabado, pero me parece una serie, sencillamente, GENIAL. Un día me pongo sólo con ella.

House. Lo que está, es infrautilizada. Oye, Singer es un crack, pero House está mal utilizado como personaje. Ese mismo personaje tendría que estar en una serie de estudiantes, o en un CSI. Habría que ver a Greg House en el puesto de Horatio.

Horatio. Está amargado. El personaje me mola, pero tendría que sentarse delante de la tele con su bolsa de El Piponazo más a menudo.

O hacerse más pajas.

Películas.

Ni recuerdo las que he visto en este tiempo. Ahora estoy viendo Krull, a cachos. Un ratito ahora, otro después... no está mal. Le da vueltas a algunas películas actuales. Viéndola he recordado con cariño aquella época inocente en que veíamos un juego de rol en cada película. "A partir de ahora debo ir solo". Claro así te quedas todos los peequis. "Sabrás que ha llegado el momento cuando sea el momento adecuado". Esto quiere decir que el jugador va a querer utilizar la "Estrella de Cinco Garras" (mpffftttt) cada cinco minutos de partida. "Sois fugitivos, asesinos y criminales". Pues vaya gentuza. "Justo los hombres que necesito". Jué, esto sí que es montar un grupo así porque si no, no hay módulo. "No seguimos a nadie" Uh... vale, tira Elocuencia "¡Crítico!" Y no solo le siguen, sino que mueren por él y le dicen que ha valido la pena.

Con dos.

Ah, sí. Vi Superman Returns. La verdad es que hubo partes que me emocionaron. Y otras que me dieron risa, y otras vergüenza ajena. Se les va la olla con la que lía Luthor, y se pasan tres pueblos para que Supes gane. ¡SPOILER! Y al final, va Superman, se corta, ve sangre, le da un pallá, se desmaya y se aprieta una hostia del cagarse.

Y ¡SPOILER! ya hay respuesta a la clásica pregunta: ¿qué pasaría si Superman se tirara a Lois Lane? Que a Cíclope le salen cuernooooos.

¡Cuñaaaaaaaaaooooooooooo!

¿Pero este tío sólo ve películas y series?

No, también leo. Ahora estoy con La Canción de Albión. Después de tantos años, es como leerla por primera vez. Nostá mal.

Me he leído el primer volumen de Juego de Tronos y... no es para tanto. Es entretenido, vale, pero tampoco es wonderfuloso.

En realidad, hablo de estas cosas por no hablar del mundo. Sigo tan encabronado con el mundo como el primer día del blog. Sí, sí, dadle para abajo, que ahí anda mi cabreo. Este puto mundo va de culo.

Estoy cansado de panaceas y de "opios del pueblo".

Estoyu HARTO de israelitas y palestinos.

Estoy HARTO de socialistas y populares.

Estoy HARTO de ladrones y chorizos.

Estoy HARTO de mentirosos y embusteros.

Estoy HARTO de vividores y vagos.

Estoy cansado de que me esquilmen y sangren por todos lados. Sólo quiero trabajar para ganar para vivir. No quiero trabajar para enriquecer a otros que pintan de verde los aparcamientos, llenan de agujeros y obras mi ciudad y viven del cuento de la democracia.

Estoy agotado. Me siento como un niño pequeño sin respuestas ante el mundo. ¿De qué sirve la democracia si nos gobiernan personas a las que no importamos? ¿Qué es una democracia que se llama "monarquía parlamentaria"? ¿Realmente cuentan nuestros votos? Da la impresión de que vas, votas, y tanto da a quién votes, si votas, si no votas, si votas en blanco o si te limpias el culo con la papeleta.

Tengo treinta y tres años y me deprime ver a los chavales que nos siguen. Les critican. Dicen que todo les da igual, que no les preocupa ni su mundo ni sufuturo, que no les preocupa la política, ni su formación. Dicen que sólo les preocupa beber, drogarse.

Joder, claro. Es lo que quienes les critican les dicen que tienen que hacer. ¿Para qué van a preocuparse por el futuro si no hay futuro? Sólo hay que mirar el presente para saber que, o estás ahora u olvídate mañana.

Vivienda digna.

Trabajo estable.

Gobierno del pueblo.

Tolerancia e igualdad.

Ratoncito Pérez.

Peter Pan.

Papá Noel.

Melchor, Gaspar y Baltasar se quedó en la verja.

Yo.

Yo. Yo quiero.

Yo quiero.

Quiero cambios. Quiero honestidad. Quiero sinceridad. Quiero igualdad. Quiero justicia. Quiero la justicia de la moral. Quiero una ley moral. Quiero cambios. Quiero cambios radicales. Quiero un giro. Quiero barricadas. Quiero la revolución. Quiero trabajar. Quiero un trabajo justo. Quiero un trabajo justo para mí. Quiero un trabajo justo para todos. Quiero vivienda. Quiero dignidad.

Quiero que se nos devuelva la dignidad a los que NO gobernamos.

Quiero que el "demo" de la democracia sea lo que debe ser.

Quiero salir de la estupefacción que me adormece. Quiero querer y quiero que me quieran. Quiero que me de igual quién quiera a quién y cómo.

Quiero CREER. Quiero que haya un Infierno.