¡Al Earlmóvil! Que esta tarde me dan mi Earlmóvil. ¡Yupi! O, como diría mi fiel sidekick, ¡santa vaca lechera, Earlman, por fin tenemos nuestro cuatro ruedas!
¡A la Earlcueva!
Actualización: Earlman ya tiene su Earlmóvil. Dato curioso: a pesar de las pataletas y tanto jaleo que me montaron... me lo han dejado como nuevo. Tal cual. De hecho, le han arreglado cosas de las que no di parte y cosas que, quizá exceso de honradez, especifiqué en el parte y en mis múltiples quejas NO tenían nada que ver con el siniestro. Por ejemplo, el paragolpes trasero, que me lo han cambiado enterito. O la matrícula delantera, que tenía una esquinita medio caída en la "M". Pero nada, será el sistema de camuflaje del Earlmóvil, que habrán ofuscado los sentidos de Peritodepegaman.