El
lunes tuve una movida. Pues bien, aunque no se ha arreglado tal y como entendemos "arreglado-arreglado", al menos es un comienzo.
Bueno, ayer a eso de las dos y media (es decir, recién pasado el mínimo de 24 hrs que me dieron para arreglar la situación -que no el coche, eso ya veré cuándo está...) llamé de nuevo a la compañía, a Línea directa. Estaba aburrido, y me dije "¡vamos a tocar un poco los huevos!" Ayns, qué tiempos. Recuerdo cuando tenía INet con Terra y, aburrido del no_servicio y de sus chorradas y problemas técnicos llamaba cada vez que estaba aburrido... ¿intermedio en la peli? llamadita a Terra ¿hay que esperar a que se caliente el agua para los fideos? Operador que lo paga. En fins.
¡Bueno, que me disperso! Nada, que llamo, re-cuento el problema, la movida y tal, y la operadora me dice que me identifique, por motivos de seguridad. La tía no había tenido problema alguno en decirme de todo sobre el coche, el taller y hasta terminó de decirme la matrícula (concretamente, yo dije los números y ella las letras). Pero en cuanto salió el tema si-no-me-solucionáis-esto-os-denuncio-a-todos-panda-de-hijoputas, de repente va la tía yme pide el dni del titular o el número de expediente. Por pura cabezonería no me salió de los huevos dárselo sino que le solté lo que había: que el
lunes nadie me pidió que me identificara y que a qué venía esto.
- Es por su seguridad, señor Hidalgo -le faltó decir lo de "si es que realmente te llamas así, escoria"
- Ya, por mi seguridad. Oye, una duda: ¿esto de lo de mi seguridad os preocupa sólo los días impares o es alguna clase de sorteo que hacéis por las mañanas? Porque ayer nadie me pidió nada por mi seguridad.
- Señor Hidalgo, por favor, conteste a lo que le estoy pidiendo.
- ¡No, no, no! ¡Aquí el que paga soy yo, así que me contestas y me explicas por qué ayer nadie quiso preocuparse por mi seguridad y por qué tú no te has preocupado tampoco hasta ahora!
- Señor Hidalgo...
- ¡Me siento indefenso! ¡Nadie da una higa por mi seguridad!
- Señor Hidalgo, no me apetece discutir con usted y...
- ¡Ese es un mundo muy grande y malo! ¿¡Por qué nadie me protege!?
La verdad es que la chiquita tenía un aguante de la hostia. Teniendo en cuenta cómo fue la conversación hasta el problema de seguridad, la mayoría de teleoperadoras ya me habrían colgado. Pero, al llegar a este punto...
- Señor Hidalgo, voy a pasarle con el gestor que lleva su expediente.
- ¿Qué expediente? No te he dado el número del expediente cuando me lo has pedido ¿cómo sabes cuál es?
- Señor Hidalgo, se lo he pedido para comprobarlo con el que tengo en pantalla...
- Ya, pero ¿y mi seguridad?
Y me pasó con la gestora, que es la misma pobrecilla que se gana la vida haciendo de barrera entre el dinero de sus jefes y el de los clientes. Vamos, para que pase de los segundos a los primeros.
Aquí aprendí que la seguridad depende de una pataleta. Ni más, ni menos. En fin.
La gestora me dijo, tras otra trifulca en la que ambos dijimos cosas que no sentíamos ...bueno, yo sí las sentía y ella seguro que también ("¡peritos enanos mentales!", "¡payasos incompetentes, y que me perdone la familia Aragón!", "¡estúpido y vago energúmeno, comedoritos!", "
Señor Hidalgo") al final quedamos como amigos, ella dijo que lo sentía, yo que más le valía sentirlo y que me llamaría y que sí, que me llamara.
Pues nada, llego a casa, como (muy poco: mi barriga y yo lo estamos dejando: han sido años bonitos, pero sentimos que la magia se ha ido) y me dedico a mi periodo de meditación diaria.
En eso estaba, roncando como un bendito y pasando el calor estival, cuando me despierta el soniquete de
Rasca y Pica.
They fight, they bite
They bite and fight and bite
Bite, bite, bite
Fight, fight, fight
The Itchy and Scratchy Shoooooooow
¡Ondía, el móvil! Corro a cogerlo. "Número privado", pone. Me lo pienso, ya que no me mola nada coger números ocultos. Lo cojo, y es la del seguro.
Me cuenta una milonga: que el perito se ha reafirmado en su informe después de un examen y que no pagan.
"Guay", le digo. Decido jugar un farol de los que hacen historia:
- O sea, que me pillas acabadito de hablar con el taller, que me hanconfirmado que el perito no se ha pasado ni el día dos ni el cuatro ni ayer ni hoy, y me dices que se ha reafirmado "después de un examen". Será después de volver a abrir (si acaso) el correo en el que dijo que la causa de un siniestro no forma parte del siniestro. ¿No?
Bueno, el tema es que la tía no sabía por donde salir. Yo protesto porque el perito es un vago de la hostia y no se molesta ni en conocer los siniestros (ya ni hablemos de ver los coches), y la tía me dice que el tío pone los cojones encima de la mesa. Cojonudo, oiga.
Al final me dice que de acuerdo, que la compañía paga el cubrecárter y la mano de obra.
- ¿Así? ¿Ya está? -le pregunto casi decepcionado, después de un brevísimo momento de incrédulo silencio.
- Sí, señor Hidalgo. He decidido aceptar el coste, pese a lo que pudiera suponerme el expediente -mpffft- dado que no tengo ningún motivo para dudar de su palabra, y en contra de la opinión del perito, que es un profesional altamente cualificado y...
- Altamente cualificado tengo el culo. Mira, muchas gracias, pero es que yo no quiero solo que me arreglen el coche. Yo quiero que, si pago un seguro caro de cojones, al menos la compañía me ponga un perito que se moleste en ver el coche y en leer mi descripción de los hechos. Vale, me arregláis el coche. Ahora mi pregunta es ¿qué pasa con el perito?
- ¿Qué? No le entiendo ¿qué quiere que pase con el perito?
- Quiero su cabeza.
- Señor Hidalgo, el perito ha realizado correctamente su trabajo y el informe...
- Me da igual. Quiero su cabeza.
- Señor Hidalgo...
- Que me pongas con alguien para poner una reclamación. Voy a poner una queja oficial.
Y...
Oye, la pusieron, y un rato más tarde me llamaron para decirme que había abierto un expediente para investigar mi queja y que ya me dirían qué pasaba.
La próxima vez que ma aburra, llamo a ver qué hay :-P