miércoles, 02 de agosto de 2006
Pues eso. Que he pasado -de nuevo- por la ordalía de mudarme. Tres mudanzas en menos de tres años. No sé si es un récord o qué, pero debería. De Alcalá a Aluche, de Aluche a Arganzuela y de Arganzuela a Alzina.

Mi madre, de aquí a que llegue a la zeta, voy aviado.

Mudarte es un coñazo. La primera vez, por lo menos, iba medio preparado. Eran mis cosas, y estuve como tres meses preparando cajas y haciendo viajes entre los pisos, para ir llevando esas cosas que te hacen falta y no tener agobios. La segunda vez, aunque tuve cierto tiempo, tenía la presión de la fecha de entrega del piso en el que estaba. Y encima, como ya no era para vivir solo, pues en el piso receptor me metieron prisas para vaciar las cajas. Créalo o no, amigo visitante, en menos de una semana todas las cajas estaban vacías y todo estaba colocado y distribuido.

Eso debe ser otro récord.

Y ahora, justo un año después, piso nuevo, mudanza, agobios. Y esta vez, con unas prisas que deben ser para récord, también. Ciento treinta y dos cajas, cuatro maletas, dos bolsos, seis bolsas gigantes, un camión en dos viajes. Y todo preparado en un periodo de menos de setenta y dos horas. El proceso en sí llevo algo más de tiempo. Como menos de dos semanas desde que me puse a buscar piso. Pero lo que es la mudanza... ¡mi madre! Lunes, veo el anuncio del piso y hablo con la agencia. El Martes localizo el piso y veo la zona. Miércoles: vemos el piso. Jueves, volvemos a verlo con toda la familia (TODA: hasta mis padres, que estaban de visita... de la que ya hablaré a su debido momento). Viernes decidimos y avisamos a la agencia. Lunes pagamos señal, el martes fue el día internacional del despiste, así que al final no hicimos nada. Miércoles, localizo una empresa de mudanzas y negociamos presupuesto. El sábado ya dormimos en el piso nuevo.

¡Zas!

Nótese que no cuento lo que pasa entre el miércoles y el viernes. Básicamente, lo que sucedió fue esto: se localizaron cajas y se empezaron a llenar con calma. Las mañanas pasaban en el sopor del trabajo. Las tardes, entre consejos familiares de cómo debe hacerse o no una mudanza, obtención de contenedores de cartón y, quizá, rellenado de un par de ellos. Pero el viernes... aaaahmigo. El viernes ya fue otra historia.

Más que historia, histeria.

El menda se hizo la casa casi entera. Cierto, cierto. Mi santa se curró el salón. Pero estudio y biblioteca (tíos: tengo una cosa que se llama "Friquientrada"... imaginad la de libros que había que guardar), lo que quedaba de salón... todo eso se lo hizo un servidor. Aproximadamente, unas sesenta cajas en una noche.

Llegaron los de la mudanza y acabaron de encajar todo. Les dejo porque la parienta estaba en el curro y yo estaba entre un piso y otro preparando el receptor y controlando el emisor. En teoría.

Llego al nuevo piso y me encuentro a mis suegros limpia que te limpia. Los señores se habían plantado allí a eso de las ocho... es lo que tiene vivir (ahora) a cinco minutos (suspiro) de los suegros.

Saco las cosas que había llevado (aparqué en el vado porque, qué coño, es MI vado) y las distribuyo. Cosas que sueles necesitar tener a mano en una mudanza. Luego no sabes dónde están.

A saber:
- mi colección de dados. Los d6, la colección, no los dados de jugar. Eso hubiera sido demasiado raro.
- una bolsa con dos juegos de dados de jugar. Esto es precaución, no friquismo.
- el Warhammer RPG de Bucci. No tanto por cuidárselo y salvarlo de los rigores de la mudanza como para tener algo que leer por si al final me da por hacer partida de diario de esto.
- mi Shadowrun 4ª ed. Ni para leer ni para salvarlo. Es que aún no lo he sobado lo suficiente. Si quiero llevarme mi 10% de su valor en puntos de experiencia por semana tengo que mantenerlo cerca de mí.
- el portátil. Con un par de películas en el disco duro, puedo aguantar lo que sea esperando al camión de la mudanza.
- los cables del portátil. La batería puede no aguantar.
- el monitor accesorio del portátil. Oye, a lo mejor quiero jugar a algo mientras veo la peli.
- dos juegos para instalarlos. Llevo dos meses jugando al Age of Empires III, pero a lo mejor me canso de repente y quiero cambiar de juego.
- dos cúters. Somos dos y vamos a tener que abrir muchas cajas.
- los documentos y tal importantes. DNI, carnet de conducir y tarjeta del cajero.
- el sobre con el dinero para pagar la mudanza.

Espera. El sobre no está en la mochila.

Momento de pánico.

Vale, no hay razón para el pánico.

Momento de histeria.

Esto ya está mejor.

Vamos a combinar pánico con histeria.

No puede ser. El sobre estaba dentro del bolso que estaba dentro de la mochila. Le doy la vuelta a todo. Lo toco todo. Miro dentro de todo. Me miro los pantalones.

Salgo por piernas. Cojo el coche y llego al piso emisor. Los de la mudanza me miran raro. ¿Y este? ¿Qué prisas? ¿Por qué suda tanto si los que curramos somos nosotros?

Busco el sobre. Nada. Hay uno que me mira raro. Y está muy atento a lo que hago. Estoy por decirle que lo suelte.

Pero sigo buscando, por si acaso.

Cosa curiosa: el sobre aparece bajo una caja que estaba muy apartada de donde tenía el bolso. Debió caérseme al preparar la mochila ¿pero cómo apareció por allí abajo? Supongo que es el equivalente a pisar el billete caído en la acera.

En fin. Recuperado el dinero, vuelvo al piso receptor. Me llaman y me dicen que se van a comer, que luego me avisan para que les abra. Además del sobre, se me olvidó darles una copia de las llaves.

Los tíos se pegan tres. ¡TRES! horas comiendo. Voy de nuevo, les abro y vuelvo. Me dicen que les quedan como dos horas, porque ya han bajado todas las cajas y sólo faltan los muebles.

Llego al receptor y ahí es donde le han dado.

Típica estrategia de empresa de mudanzas. Cuando tienen la mitad de la casa cargada, te dicen que hay más de lo acordado y que te tienen que cobrar más. Bronca, les digo que por los cojones y que descarguen y se vayan a su casa. Me llama la "jefa de tráfico" (que tiene de jefe de tráfico lo que yo de príncipe encantado) e iniciamos la bronca. Esta no sabe con quién se las está viendo. Como una hora de teléfono. Habla con su jefe y al final pago lo que me sale de los cojones y que encima es menos de lo que pedían. Mola ¿no?

Me lo traen todo a casa, tienen que pegar dos viajes. En el segundo voy con ellos a controlarles. No me fío, joder. Y encima se querían ir sin montar los muebles. ¡Juas!

Pago, se van, y me encuentro con la invasión de las ultracajas.

Desde entonces, he ido colocando cosas más o menos en su sitio, distribuyendo cajas, y tal. Lo primero que coloca uno es la tele. Bueno, y la cama. Pero esta puede esperar. Si hiciera falta, se duerme en el colchón en el suelo. Es curioso lo indispensable que es la tele aunque no veas la tele sino las series que... bueno, las series que tienes. Y las películas. Luego va el microondas. La nevera te hace esperar por aquello de enchufarla al par de horas de que se esté quieta.

La lavadora la puse el domingo. Hasta ahora bien: no he inundado nada.

Las mudanzas son un coñazo. Ojalá no hubiera una próxima, pero si la hubiera, he aprendido algunas cosas que quiero transmitir en forma de consejos:

- hay que empezar a empaquetar desde que uno decide que va a buscar piso. Es mejor hacer las cosas con calma y luego saber dónde está cada cosa.
- hay que hacer un inventario numerado. Numerar las cajas. El inventario ha de estar ordenado por número de caja, por orden alfabético, por habitación origen, por mueble origen y por uso. No vuelvo a pasarme dos horas buscando las putas pastillas.
- hay que preparar ropa para por lo menos dos semanas y llevarla en maletas o bolsos.
- hay que tener un bolso de mano con lo indispensable y de uso inmediato. De forma similar, en el coche hay que tener otro bolso con más cosas indispensables: un vaso, un plato y un juego de cubiertos por persona. Por ejemplo.
- ¡Papel higiénico! Hay que asegurarse de que queda papel en el piso emisor y de que hay en el receptor. Nunca se sabe el apretón que te va a dar ni cuándo.
- Cerrar todos los cabos sueltos con quien vaya a hacer la mudanza. Cada cual sabe los flecos que tiene, pero esto es muy importante.

Cierro: estoy cansado de mudarme. Es un coñazo. Cuando hicimos la mudanza anterior mi cuñada heredó las cajas vacías. En esta, nos ha pasado parte de esas cajas que le dimos. Es increíble, pero entre ellas hay una superviviente de una mudanza de Alcalá-Alcalá y dos de la mudanza Alcalá-Aluche. Si sigo mudándome, me temo que un buen día acabe pronunciando estas palabras:

- hijo mío, esta caja ha permanecido con la familia durante incontables mudanzas. Úsala bien y cuídala. Mientras le seas fiel, te servirá bien.

Estoy hartito de mudanzas, en serio. Ojalá aguante aquí...

Deseadme suerte ;-)
Comentarios
Publicado por Nrike
jueves, 03 de agosto de 2006 | 11:20 AM
En el blog de HackRite nos pide que nos registremos en miarroba para comentar, mira eso si puedes.
En otro orden de cosas, suerte con el proyecto!
Publicado por MazingEarl
jueves, 03 de agosto de 2006 | 12:04 PM
Yastá arreglao.
Publicado por Pryrios
viernes, 04 de agosto de 2006 | 12:44 PM
Tio, menudo faenon. Me dan sudores solo de pensar en todo eso, y eso que yo ayudé a mi hermana y mi cuñado a mudarse de piso no hace mucho también...
Publicado por MazingEarl
lunes, 07 de agosto de 2006 | 10:36 AM
Pues la que me he metido desde entonces y la que me queda. Booooof
Publicado por uno
domingo, 22 de junio de 2008 | 3:22 PM
:1):r):g):c):-/:7]:x)
Publicado por uno
viernes, 15 de agosto de 2008 | 4:12 AM
:5)